José F. García
Se dice que Nicaragua está a unos pasos de alcanzar que los organismos financieros internacionales la incluyan entre los países más pobres y endeudados del mundo, y le condonen la enorme deuda que agobia a todos los nicaragüenses desde la aciaga época en que gobernó la revolución sandinista. Ya era tiempo, porque desde 1990 han venido apretando el estómago a los nicaragüenses, que en su mayoría está a punto de morir de hambre.
El pueblo de Nicaragua es estoico y valiente ya que ha soportado toda clase de privaciones, impuestos, aumentos desmedidos en los consumos básicos, el IVA más alto de Centroamérica, el cáncer del deslizamiento de la moneda y la interminable corrupción de los gobiernos de turno. Y ahora que estamos cerca de librarnos de “la deuda caribe” ojalá que el caudillo del sandinismo no se oponga a que nos libren de esa herencia de su destructor gobierno.