En minutos ardieron las llamas y la casita de Idalia Espinoza quedó reducida a cenizas, en medio de un enfrentamiento entre universitarios y policías.

Universitarios construirán casa arrasada por incendio

Elízabeth [email protected] Idalia Espinoza Castillo, de 33 años, tendrá su casa. Al menos ésa es la promesa del presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Telémaco Talavera. La promesa ya fue transmitida a la afectada, quien encontró su casa en cenizas la semana pasada, después de los incidentes violentos entre estudiantes universitarios y la Policía […]

Elízabeth [email protected]

Idalia Espinoza Castillo, de 33 años, tendrá su casa. Al menos ésa es la promesa del presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU), Telémaco Talavera.

La promesa ya fue transmitida a la afectada, quien encontró su casa en cenizas la semana pasada, después de los incidentes violentos entre estudiantes universitarios y la Policía Nacional, ocurridos en Carretera Norte, como parte de las protestas por el 6 por ciento para las universidades.

La mujer aún permanece a la intemperie después que la humilde casa que construyó con esfuerzo durante 15 años, fue consumida en minutos por las llamas, nadie sabe si fue a causa de un mortero lanzado por estudiantes o por la Policía.

Talavera aclaró que esto no significa que la comunidad universitaria asuma la responsabilidad de los daños cometidos. Agregó que los trabajadores universitarios destinarán dinero de sus salarios para apoyar la construcción de la casa de Espinoza, por lo tanto no harán uso de los recursos del Estado.

“Los profesionales de arquitectura van a trabajar en el diseño de la casa, así como los de electricidad”, manifestó Talavera.

Hasta ayer ninguna de las autoridades que investigaron las causas del incendio han emitido un informe final sobre el mismo.

Al momento del incendio, ninguna persona se encontraba dentro de la vivienda debido a que Espinoza estaba en su centro de trabajo, una de las fábricas de la Zona Franca, y su marido se había dirigido a ese sitio a dejarle comida.

Espinoza no pudo recuperar parte de los enseres domésticos, ya que los vecinos abandonaron el lugar por temor a los gases lacrimógenos y a los morteros lanzados por ambos bandos.

Fue por ello que Espinoza y su familia quedó únicamente con la ropa que llevaban puesta y hasta el momento han sobrevivido gracias al apoyo de los vecinos.

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