- Sigue violencia electoral
AP, EFE
GUATEMALA.- Los sobrevivientes de una masacre en la que murieron 30 indígenas durante la guerra civil en Guatemala, se manifestaron el jueves para pedir justicia contra los responsables de la matanza ocurrida en 1982 en San Martín Jilotepeque, sobre todo contra el general golpista José Efraín Ríos Montt.
Una marcha simbólica con 30 ataúdes vacíos recorrió desde la sede de la Fundación de Antropología Forense, que se encargó de la exhumación de los restos de sus familiares, hasta la Plaza Central, donde esparcieron cientos de cruces blancas que rociaron con tinta roja como muestra de protesta.
“Somos un pueblo organizado que buscamos justicia. Si quieren pruebas (de la masacre) ahí están y se los podemos decir en cakchiquel o en todas las lenguas que quieran”, dijo a la prensa Celso Balam, uno de los familiares de los asesinados.
Esa matanza fue perpetrada por el Ejército en la comunidad cakchiquel de San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, unos 50 kilómetros al oeste de la capital.
Otro de los sobrevivientes, Angel Tejax, de 71 años de edad, manifestó que el Ejército mató a su esposa “porque no pudo huir” y la guerrilla secuestro a su hijo Santiago, en agosto de 1981, por lo que pidió a los jefes de la ex guerrilla que le den información de dónde está.
La masacre fue perpetrada durante el mandato del dictador José Efraín Ríos Montt, que ahora es el candidato presidencial del partido de gobierno Frente Republicano Guatemalteco.
Los manifestantes pidieron que sea enjuiciado por las matanzas cometidas durante su dictadura.
La guerra interna duró 36 años, hasta 1996 cuando fueron firmados unos Acuerdos de Paz entre el gobierno y la ex guerrilla. Dejó más de 200,000 muertos o desaparecidos.
La sede del opositor partido minoritario Unión Nacional (UN), en la comunidad El Estor, ubicada 290 kilómetros al noreste de la capital guatemalteca, fue asaltada por desconocidos, informaron ayer fuentes políticas.
El candidato presidencial de UN, Francisco Arredondo, dijo en rueda de prensa que desconocidos ingresaron la noche del miércoles a la sede de esa agrupación, quemaron la propaganda electoral de ese partido y dejaron escritas amenazas de muerte.