¿Cómo comprender la apertura comercial?

Electra [email protected] Recientemente acaba de concluir la VIII Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta en inglés). Con bombos y platillos nuestros negociadores anunciaron los logros alcanzados en este penúltimo encuentro, entre los que se cuenta el acceso a Estados Unidos de todos los productos industriales, así como […]

Electra [email protected]

Recientemente acaba de concluir la VIII Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta en inglés). Con bombos y platillos nuestros negociadores anunciaron los logros alcanzados en este penúltimo encuentro, entre los que se cuenta el acceso a Estados Unidos de todos los productos industriales, así como el acceso a frutas y hortalizas, flores, ron y otros. Pero si pasamos del discurso de los ingenuos que están en contra del Cafta y del gobierno. Es urgente iniciar acciones específicas de cómo Nicaragua va a enfrentar y continuar cantando victoria de estos acuerdos con el Cafta que están a la vuelta de la esquina.

Con frecuencia los empresarios me preguntan ¿cómo va a beneficiar todo esto a mi empresa? Y es fácil darse cuenta que no existe suficiente información sobre cómo las empresas pueden aprovechar el proceso de apertura comercial. Y yo me pregunto: ¿realmente nuestros pequeños y medianos empresarios están claros qué significan todos estos “grandes logros”. Aquí quedan afuera de esta interrogante los empresarios influyentes de este país que estaban en Houston Texas, defendiendo sus intereses, como el caso del ron nica.

Nicaragua atraviesa tiempos cruciales; sin duda alguna, el Cafta, la culminación para el ingreso a la HIPC dejará huellas permanentes. La forma de hacer negocios no será más la misma; los incentivos económicos cambiarán profundamente. Las empresas se verán obligadas a alcanzar estándares más altos en lo relativo a precios, calidad, flexibilidad en la producción, etc.

Para nuestros empresarios, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos representa una oportunidad perfecta para analizar los obstáculos que les impiden hacer negocios en la región. Pero lo más importante ahora es encontrar la manera de hacer conciencia que el sector privado no está solo en este desafío, mucha de su capacidad de respuesta depende de cuánto el sector público contribuya en el cambio. Y si ya existen medidas de cambio en este sentido, hay que encauzar todas las energías para informar a los empresarios, ya sea a través de la radio, televisión, pero sin discursos políticos, porque justo ahí está la duda.

El Gobierno de Nicaragua tiene un reto similar, sino mayor, al del sector privado; de no reformarse las prácticas burocráticas y la forma en que el sector público resuelve los problemas que afrontan los empresarios, la burocracia puede convertirse en el mayor lastre. Hay que dejar los discursos y las emociones instantáneas que siguen utilizando los funcionarios del gobierno frente a los empresarios.

En lo referente al diseño y aplicación de las políticas públicas, la responsabilidad es compartida: gobierno y empresarios están obligados a cooperar en la creación de un mejor clima de negocios. Esta colaboración no va a ocurrir de manera mágica, los canales de comunicación entre sector privado y gobierno generalmente no son tan eficientes y ágiles como se podría esperar. Hacen falta mecanismos democráticos y transparentes que sirvan de marco para cultivar esa relación. Mecanismos participativos que den más legitimidad a la postura del sector empresarial. Mecanismos que obliguen al gobierno a responder ágilmente a los problemas de la comunidad empresarial, en este punto simple deben dirigirse los fondos de cooperación que no hayan sido utilizados aún y que deben ser utilizados adecuadamente antes que concluya el año para hacer un cambio de conciencia a nuestros empresarios, hay que informarles que ya el paternalismo terminó, y que ahora no hay más tiempo, hay que tomar un rumbo claro para este país. Hay que proponer soluciones concretas para responder a las dificultades que impiden la actividad empresarial de éxito en este país.

En el Plan de Desarrollo del gobierno debe incluir en su agenda una amplia participación de los empresarios individuales en la identificación y priorización de los problemas que enfrentan.

¿Queremos impedir o promover nuevos negocios e inversión? Hay que pasar del discurso a las acciones. Hay mucho por hacer para desarrollar de verdad todo nuestro potencial. Es urgente que escapemos del largo sueño y desilusión que nosotros mismos hemos tejido. De lo contrario Nicaragua seguirá perdiendo oportunidades de salir de la pobreza.

La autora es especialista en comercio internacional>

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