Liderazgo excelente

José Leñero G.* Los grandes líderes mueven a sus seguidores, encienden sus pasiones e inspiran lo mejor dentro de ellos. Cuando se trata de explicar porqué son tan efectivos, se habla de estrategia, visión o ideas de fuerza. Pero la realidad es mucho más importante: ellos trabajan a través de las emociones. No importa que […]

José Leñero G.*

Los grandes líderes mueven a sus seguidores, encienden sus pasiones e inspiran lo mejor dentro de ellos.

Cuando se trata de explicar porqué son tan efectivos, se habla de estrategia, visión o ideas de fuerza. Pero la realidad es mucho más importante: ellos trabajan a través de las emociones.

No importa que estén creando estrategias o movilizando equipos a la acción, el gran descubrimiento de hoy es que el éxito depende de cómo se haga.

La diferencia entre la calidad de los líderes descansa en el modo y el tono con el que dan sus mensajes: algunos llevan al grupo hacia el antagonismo y la hostilidad, otros al optimismo y aún a la inspiración para enfrentar la dificultad. Ambos resultados provienen de una dimensión oculta pero crucial del liderazgo: el impacto emocional que provoca lo que el líder dice y hace.

Aunque la mayoría de las personas reconocen que los modos del líder juegan un papel importante en cualquier organización, las emociones frecuentemente se miran como muy personales e incuantificables para tomarlas muy en cuenta.

Pero la investigación en este campo ha encontrado no sólo cómo medir el impacto de las emociones del líder, sino también cómo los buenos líderes encuentran formas efectivas para analizar y mejorar la forma en que ellos manejan las emociones propias y las de los demás.

Este descubrimiento llevó a estudiar la forma en que se realizan las entrevistas en la selección de candidatos a posiciones de mando y a crear registros de las veces que cada uno provoca la risa o sonrisa del entrevistador.

Al comparar ese registro con el desempeño laboral durante los últimos dos años de cada uno de los entrevistados, se encontró que los líderes que tuvieron resultados sobresalientes fueron los que en la entrevista obtuvieron que el entrevistador riera con ellos con el doble de frecuencia que lo hicieron los ejecutivos promedio.

Para seleccionar a los que se definieron como líderes excelentes se tomaron en cuenta hechos: 1) que las unidades a su cargo ocuparan el tercio más alto en el universo estudiado en cuanto a su desempeño financiero y 2) que fueran calificados de excelentes a lo menos por el 90 por ciento de sus pares y de sus jefes.

En otro estudio citado por Goleman et al, los investigadores entrevistaron a líderes del más alto nivel —más de la mitad de ellos presidentes ejecutivos o gerentes generales de empresas norteamericanas y extranjeras— acerca de los momentos altos y bajos de sus carreras.

Durante la entrevista los reconocidos como sobresalientes usaron tres veces más comentarios jocosos sobre su experiencia que los líderes promedio.

Esto reforzó los estudios, que afirman que los líderes más efectivos son los que usan el humor con más libertad, aún en los momentos tensos, enviando mensajes positivos que cambian el tono emocional de la interacción.

Aun cuando las reuniones se refieran a detalles inocuos como cláusulas en contratos o números en planes de negocios, el buen ambiente que una risa provoca mantiene sus relaciones con los demás en un grato nivel de simpatía.

* Consultor internacional.

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