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Roman, Times, serif»> Correo Estimado Edgard: Leí tu artículo del 25 de octubre, ¿A quién culpar? Yo te puedo decir a quién culpar. El béisbol en Nicaragua ha vivido tan engañado, igual que ha vivido este pobre pueblo engañado por los políticos y los políticos susurrando al oído de los poderosos lo que éstos quieren […]

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Estimado Edgard:

Leí tu artículo del 25 de octubre, ¿A quién culpar? Yo te puedo decir a quién culpar.

El béisbol en Nicaragua ha vivido tan engañado, igual que ha vivido este pobre pueblo engañado por los políticos y los políticos susurrando al oído de los poderosos lo que éstos quieren oír.

Así algunos periodistas se han encargado de engañar al pueblo y a los dirigentes del béisbol de que somos la maravilla y que la ilusión está al alcance de nuestras manos, que en cualquier momento “bang” el milagro se hizo, y “pum” la medalla aparece.

Todos los que hemos estado relacionados con el béisbol, que somos dirigentes de equipo y cada año nos desembolsamos miles de dólares para que el béisbol siga vivo (no los que viven del béisbol como algunos periodistas) sabemos la verdad acerca de quién es quién. Sabemos quién es Jimmy, Edgard, Julio Vallejos, Norman, “El Pelón” Torres, etc., etc.

Pero también sabemos quién es Carlos García: un obstinado, ya con una mente enfermiza obsesionado con una Selección Nacional que no produce ni frutos ni hace méritos para que el pueblo siquiera se interese por ella, la gente los ve como lo que son “loosers” (perdedores) tanto en sus vidas personales como sus mal llamadas “carreras profesionales” porque el pueblo se relaciona con ellos cuando están en sus barrios o en sus acostumbradas cantinas y la gente sabe que no tienen capacidad que son “pirucas ordinarios” y que cuando se ponen un uniforme los periodistas los confunden con Roger Clemens, Mariano Rivera, o tal vez Miguel Cabrera.

Pero ¿dónde está el problema? En que nadie quiere verguearse como pocos lo hacen, formando nuevos talentos, forjando el reemplazo de éstos “intocables” Julio Vallejos, ¡POR FAVOR! a quién se le pudo ocurrir convocar a semejante indeseable? A Carlos García.

¿Quién va a inculcar a nuestros jóvenes el espíritu de sacrificio y honestidad que diferencia a los grandes cuando tienen el ejemplo de estos personajes?

Pero en fin. Esperamos que hayas disfrutado tus vacaciones, porque aquí todos menos ustedes sabíamos lo que iba a pasar y la verdad, no noté ni el más mínimo interés en el pueblo por lo que pudiera pasar; lo único que nos da pena es que esos 30 ó 40 mil dólares que se gastan no se inviertan en sembrar las semillas que alimenten el futuro de nuestro querido deporte nacional.

Saludos

Roberto Miranda
Ex directivo del Rivas

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