Eduardo Enrí[email protected]
Viene otro Grupo Consultivo, la instancia que reúne a la comunidad cooperante con Nicaragua, que desde finales de los años 80 está tratando de sacar al país de la extrema pobreza y del subdesarrollo. Las preguntas que salen de la boca de la gente cuando escuchan de la reunión de este grupo, que comienza el lunes en Managua, son ¿cuánto dinero va a pedir el gobierno? ¿cuánto dinero van a dar los donantes?
Antes de seguir hay que tomar en cuenta que la comunidad cooperante viene ayudando a Nicaragua desde 1987, cuando el problema de la deuda era ya insostenible; continuaron en 1993 y toma mayor relevancia a raíz del Mitch, pero formalmente los cooperantes están viendo el problema de la insostenibilidad financiera de Nicaragua desde hace 15 años. Y la cooperación para el desarrollo es aún más antigua, data desde inicios de los 80.
Según los entendidos, desde 1979 hasta hoy, Nicaragua ha recibido unos 20 mil millones de dólares en ayuda externa. Y desde principios de los 90 la ayuda al gobierno ha promediado 500 millones de dólares, además de unos 100 millones de dólares que por su lado reciben los Organismos No Gubernamentales (ONG). Y si vemos, las metas y proyectos que cada año se plantean son las mismas. Esto sin tomar en cuenta los cerca de 36 millones anuales que entraron después del Mitch, que aunque representan un pequeño porcentaje de lo que los cooperantes ofrecieron en Estocolmo en 1999, la verdad es que fue ingreso extra.
O sea, nos ha llovido dinero y todavía no avanzamos ni un ápice. Seguimos preguntándonos ¿cuánto dinero nos van a dar?
La comunidad cooperante está a punto de perdonarnos el 80 por ciento de la deuda externa, finalmente, después de muchos intentos. Eso ya nos pondrá a otro nivel, pero seguimos preguntando ¿cuánto nos van a dar?
Es cierto que desde 1979 hemos estado en guerra, hemos pasado por desastres naturales y hemos sido víctimas de la rapiña de los políticos, además de que hay problemas con la eficiencia de los “proyectos para el desarrollo”, pero que 20 mil millones de dólares se hayan escurrido como el agua va más allá de esos problemas de los desastres naturales. Es más bien un problema de actitud, pues es vergonzoso que aún sigamos esperando que esos países nos sigan manteniendo. Porque eso es lo que hacen, entre la ayuda externa y las remesas de los nicaragüenses que viven en el exterior, nos mantienen, si no existieran ya nos estaríamos comiendo los unos a los otros.
Con esa actitud de preguntar ¿cuánto nos van a dar?, damos la impresión de que en los países donantes el dinero crece en los árboles. Ese dinero viene de los impuestos que pagan los ciudadanos de esos países. Y esos ciudadanos cada día están más cansados de oír sobre el subdesarrollo de Nicaragua.
Un caso patético es el de Posoltega después del Mitch. A nivel internacional ese municipio y el caserío arrasado por el deslave del Casita, que causó miles de muertos, se convirtieron en la imagen del desastre. Pero cinco años después están “peor que antes”, dice el cura párroco de ese lugar. ¿Cómo es posible? Es cierto que hubo corrupción, pero algo tuvo que llegar, ¿cómo puede ser que estén peor?
Hay que eliminar la corrupción y la ineficiencia, estamos claros, pero también hay que eliminar la inanición y el asistencialismo que vive en cada uno de nosotros. Si hay países que se levantan de los escombros con mucha menos asistencia de la que Nicaragua ha recibido. Comencemos por dejar de hacer esa vergonzosa pregunta de ¿cuánto nos van a dar?