Reymundo Leytón dio el batazo clave ante los coreanos. (LA PRENSA/G.Miranda/Enviado especial)

Fue un “navajazo”

Batazo decisivo de Reymundo Leytón Edgard Tijerino M. [email protected] Desde que nacemos, coexistimos con la incertidumbre. Nadie es dueño del próximo instante, mucho menos, un manager de béisbol impulsado a tomar riesgos constantemente. Como Noel Areas el domingo frente a Corea en un duelo crucial para nuestro futuro inmediato en este Mundial. Construyendo una difícil […]

  • Batazo decisivo de Reymundo Leytón

Edgard Tijerino M. [email protected]

Desde que nacemos, coexistimos con la incertidumbre. Nadie es dueño del próximo instante, mucho menos, un manager de béisbol impulsado a tomar riesgos constantemente.

Como Noel Areas el domingo frente a Corea en un duelo crucial para nuestro futuro inmediato en este Mundial.

Construyendo una difícil victoria de 3-2 sobre los coreanos en una batalla de tanto significado, los nicas demostraron tener la habilidad y el coraje para caminar entre alambradas de púas, zigzagueando carbones encendidos, con los pies descalzos.

Siempre, hay un momento clave. Pueden preguntarle a César, Alejandro, Napoleón o Rommel.

Y fue el vivido en el cuarto inning, cuando con el marcador 2-2 y la presión creciendo, Norman Cardoze y Justo Rivas conectaron hits sin out.

El turno era para Reymundo Leytón, y el derecho Kim Ki Pyo, quien aprendió a lanzar a bordo de un submarino, buscaba el equilibrio emocional necesario y el control de sus disparos, para salir a flote.

El toque de bola estaba dibujado para adelantar a los corredores, con Sandor Guido y Eduardo Romero viniendo amenazantes hacia el plato. Todo el infield coreano, cerrado, se agazapó, tensó sus músculos, y con el movimiento del pitcher, se movió rápidamente hacia adelante.

Los corredores también salieron y Leytón hizo swing fuerte conectando un foul ante la sorpresa de los coreanos.

Todos regresaron a las posiciones originales. Los coreanos volvieron a cerrarse y con el lanzamiento, se volcaron otra vez hacia delante. Los corredores repitieron su movimiento y Leytón insistió con un swing violento. Su línea, un auténtico navajazo, pasó silbando encima de la cabeza y el esfuerzo del paracorto Son Ji Hwan, burlándose con cierto cinismo.

Cardoze anotó, y esa fue finalmente, la carrera de la victoria.

Cierto, los jonrones de Justo Rivas y Sandor Guido en el inicio del segundo episodio, tuvieron un gran valor; así como el pitcheo controlado de Olman Rostrán, el relevo autoritario de Aristides Sevilla, y por supuesto, las atrapadas eriza pelos de Edgard López, Sandor Guido y Eduardo Romero, pero fue “el navajazo” de Leytón convirtiendo en “genial” el riesgo que tomó Noel, lo decisivo en el juego.

“Leytón era el hombre para esa jugada. Por eso insistí”, me dice el manager líder en sufrimientos de todos los que he visto al frente de la Selección, y agrega: “Todo salió bien. En ese momento, apenas el cuarto inning, no podíamos sospechar que esa jugada sería la clave de la victoria”.

La destreza y sangre fría de Leytón, establecieron la diferencia y aseguraron la clasificación.

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