Edgard Rodríguez C. [email protected]
Cuando le comenté a Pedro Torres, coach de pitcheo de la Selección Nacional de Béisbol, que Aristides Sevilla era de la comunidad leonesa de Rota, su reacción casi a modo de exclamación fue: “Con razón no tiene miedo el jodidito”.
La afirmación de Pedro tiene un fundamento histórico. Rota es un vallecito ubicado al este de la ciudad de León, donde se asegura que en el pasado, las diferencias se resolvían pistola en mano. “Ahora ya no”, me aclaró Sevilla.
Sin embargo, como buen representante de su poblado, Sevilla se muestra como un preciso pistolero sobre la colina. A sus 19 años, ha realizado un par de trabajos formidables en este Mundial y su presencia en el montículo, transmite confianza.
Después de vencer a Italia, con faena de un hit durante seis entradas, Sevilla salvó el partido que nos clasificó ante Corea, mostrando una llamativa serenidad y un temple, usualmente reservado para veteranos.
A través de la historia, se han visto faenas de chavalos corajudos realmente admirables. Nadie olvida el bautizo de fuego de Denis Martínez ante Cuba en Dominicana durante el Torneo de la Amistad en 1971.
Y hay más, pero una de las etapas más alentadoras del pitcheo nacional, en lo que respecta a presencia de jóvenes, se dio en 1990 en Edmonton. La tropa nica llegó a ese Mundial, con un staff de chavalos que se fajaron como hombres.
Martín Polanco, Jesse McCoy, Carlos Hebbert, Radbony Sánchez y Roberto Reyes se pararon duro en aquel torneo, en el que Nicaragua avanzó al subcampeonato. Y ninguno de ellos había llegado siquiera a 25 años.
En el actual staff además de Sevilla, Mario Peña y Boanerges Espinoza, apenas han doblado la curva de los 20 años, pero ha sido Aristides el más aventajado. Y la gran diferencia la ha establecido con su habilidad para lanzar strikes.
Aquí mucho se comenta que entre Sevilla y Epifanio Pérez hay puntos de contacto. Y es cierto. Son valientes a prueba de bala y dan strikes con todos sus pitcheos. Pero ojalá que esas similitudes, se reduzcan estrictamente a lo que hacen en el terreno.