- Hoy inicia en Houston, Estados Unidos, la VIII Ronda de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre ese país y Centroamérica. Para Nicaragua las cosas han avanzado a paso lento, con pocos logros, pero con muchas
expectativas cuyas respuestas parece que se conocerán hasta que esté el “pan en el horno”, es decir en la última ronda prevista para diciembre en Washington, pues el país norteamericano no está dando muestras de apertura
María Antonia López M. [email protected]
“No hay nada”, es la expresión que resume de forma precisa el jefe negociador de Nicaragua, Carlos Sequeira, al ser consultado sobre los beneficios adquiridos durante los meses de negociación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta), atribuido a que solamente se podrán expresar de forma real cuando se tenga listo todo el texto acordado entre Centroamérica y Estados Unidos.
Muy pocos son los acuerdos que oficialmente se conocen como beneficio para el país en el marco de las negociaciones del Cafta, esto porque según Sequeira, no se puede afirmar que existe algo concreto hasta que no se termine de afinar todos los detalles en la última ronda de negociación, prevista para diciembre en Washington.
Hoy inicia la VIII Ronda de Negociación en Houston, Texas y se espera que al final de esta semana los mecanismos para definir el acceso de intercambio favorable para Nicaragua o en protección a los productos sensibles, sea realmente clara y precisa, porque lo conocido hasta hoy es aún muy limitado.
Pero al ser consultado al respecto, Sequeira contestó que “no hay nada, es lo que puedo decir”, hasta que no se tenga todo el tratado acordado.
Según el negociador, Nicaragua no tiene muchos productos que proteger, porque históricamente ha tenido limitaciones, por lo que el interés fundamental es lograr la “entrada a Estados Unidos”.
MÁS REUNIONES
La protección dijo que es muy selectiva y limitada a maíz, arroz y frijoles, así como lácteos con sus derivados. A su juicio la carne, el azúcar y el maní son competitivos y por eso se busca la ampliación de las cuotas que ya se tienen desde hace muchos años.
Sin embargo, reiteró que no se firmará ningún tratado que no tenga beneficios para el país. “Aunque creamos que es el puente al progreso”.
Para Sequeira, la etapa actual de la negociación es muy difícil porque ya queda muy poco tiempo, pero no es para desesperarse “por eso creo que ya no habrá rondas formales, sino continuas que se van a extender desde Houston hasta el 12 de diciembre en Washington”.
Aunque reconoció que en la última mini-ronda, realizada en Washington, no hubo avances “porque en textiles y agricultura, es como que no hubo reunión, y eso nos causó una decepción”, y eso fue provocado por el cambio de posiciones que Estados Unidos presentó sobre la ubicación de los productos en las canastas ya que Centroamérica requiere del reconocimiento de las sensibilidades agrícolas y las normas de origen que aún no se define en la parte textil.
EE.UU. MUY DURO
“Pero no vimos un gesto de flexibilidad de Estados Unidos”, sobre el establecimiento de cuotas y aranceles que no afecten a los productos de la región.
Particularmente a Nicaragua la poca flexibilidad de parte de Estados Unidos, en materia de cuotas de exportación, le es preocupante “porque si no hay un crecimiento atractivo no vamos a estar satisfechos”, añadió Sequeira.
Y es preocupante porque los productos exportables de Nicaragua que ya tienen cuotas, como el azúcar y la carne, son prioritarios para ambas partes, por lo que urge definir cómo van a quedar al final.
SÓLO EN TEXTOS
Para Oscar Alemán, asesor del sector privado en las negociaciones del Cafta, los avances se pueden señalar fundamentalmente en la aprobación de los textos normativos que generalmente son estándares en todas las negociaciones de libre comercio.
Pero señaló que lo más importante para Nicaragua en este momento es la definición de las compensaciones que se requieren contra las importaciones de Estados Unidos.
“Es hora de tener más claro cuáles son las condiciones de acceso que vamos a tener para nuestros productos de exportación y el tratamiento que se les va a dar a los productos altamente sensibles, especialmente los de la canasta básica.
En tanto, la canasta de exportación nacional es bastante pequeña (carne, maní, azúcar), “éstos deben tener posiciones privilegiadas en mejores condiciones de acceso, para que se pueda sentir que el tratado está generando beneficios en el corto plazo y también defender la producción de la economía campesina”, dijo Alemán.
¿UNA REPRESALIA?
El presidente de la Unión Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Álvaro Munguía, sostuvo que lo sucedido en la mini-ronda de Washington, realizada hace un par de semanas, fue una “represalia por las posiciones de Costa Rica y Guatemala, de haberse integrado al grupo de los 21 que piden menos subsidios de Estados Unidos, en el marco de las negociaciones agrícolas de la Organización Mundial de Comercio (OMC)”.
Sin embargo, estimó que la aplicación de subsidios es un acto soberano de cada país y por tanto, lo mejor opción es conseguir salvaguardas o cuotas porque no se debe pensar en la eliminación de esas protecciones definitivamente.
“Nicaragua está en medio de las posiciones antagónicas de Estados Unidos, Costa Rica y Guatemala, pero lo que se debe lograr es un trato preferencial, a pesar de que en la ronda de Managua se avanzó mucho, en la mini-ronda de Washington hubo un retroceso completo, por eso en Houston debemos llegar a mantener posiciones y no dejarse arrastrar por los problemas de los demás”.
Silvia Argüello, del Centro Humboldt, explicó que no se puede decir si el país ha logrado beneficios hasta la fecha porque ni siquiera hay certeza de la firma del TLC, dados los problemas que se han presentado con los otros países de la región.
Pero consideró que en la octava ronda se espera conocer los productos que serán ubicados en la canasta “D” (desgravación de hasta 15 años) calificados como sensibles, ya que es fundamental para la economía agropecuaria de Nicaragua.
LOS POCOS AVANCES
Dean García, del equipo negociador de Nicaragua en el Cafta, explicó que uno de los aspectos importantes a destacar ha sido el reconocimiento de las preferencias que la región tiene dentro del marco de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI en inglés) donde están incluidos textiles, productos industriales, no tradicionales entre otros, porque al inicio Estados Unidos tenía una posición inflexible.
Es así que una vez entrado en vigencia el Cafta, la CBI desaparece, pero la región quiere sumar el beneficio de la iniciativa más las ventajas que ofrece el Cafta para el intercambio comercial.
En tanto, para en esta semana, se espera que haya un cierre de las listas arancelarias para el sector industrial y solamente quedaría pendiente la parte de textiles, aunque esto representa solamente el 0.01 por ciento del intercambio comercial entre la región y Estados Unidos, y por eso ellos lo han colocado en la canasta B (cinco años de desgravación) pero Centroamérica quiere trasladarlo a la canasta A (acceso inmediato).
LO QUE VA A LA NOVENA
Los mecanismos de productos sujetos a cuotas podrían ser el tema fundamental de discusión durante la novena y última ronda programada para diciembre próximo en Washington, en el caso de Nicaragua, debe entenderse como la negociación de la carne, el azúcar y el maní. Aunque se cree que en ésta se tomarán decisiones más políticas que técnicas, como los montos de cooperación que se espera sean suficientes para la reconversión productiva de los países de la región.
¿QUÉ SE ESPERA DE HOUSTON?
De esta ronda que se podría extender hasta el fin de semana, se espera que hayan avances en conocer las nuevas propuestas de cuotas y ubicación de los productos agrícolas en las diferentes canastas de desgravación.
Es posible que definan las cuotas extras para la exportación de productos que ya tienen tradición en Estados Unidos, tales como el azúcar, la carne y el maní.
Así también el tema industrial (pesca, manufactura, entre otros), podría quedar cerrado.
En el área de servicios e inversiones pueden terminarse varios capítulos
Compras de gobierno es probable que quede concluido.
También se pueden lograr avances en textiles y agricultura, pero la última palabra se dirá en la última ronda, en Washington.
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