Eric NúñezAP
NUEVA YORK.- Marlins y Yanquis, dos novenas que estuvieron a unos pocos outs de hacer las maletas, se miden en una Serie Mundial que enfrenta a dos equipos con trayectorias diametralmente distintas.
El Clásico de Otoño arranca hoy en el Yankee Stadium con un duelo entre el derecho Brad Penny por los Marlins frente al veterano de mil batallas David Wells de los Yanquis.
Florida apenas está cumpliendo su primera década en las Grandes Ligas, mientras que Nueva York acaba de celebrar su centenario. Los Marlins tienen un título de campeones, los Yanquis irán por su 27mo.
Los Yanquis, que pueden hacer alarde de su larga tradición, se presentan con un equipo plagado de veteranos, con brazos de experiencia y bateadores de excelente nivel.
Los Marlins, con algunas excepciones, llegan con sangre joven, con jugadores de buen contacto y chispas en las bases, como el segunda base dominicano Luis Castillo y a los jardineros Juan Pierre y Miguel Cabrera, este último un venezolano que promete grandes cosas.
La juventud de los “peces” también está en el montículo.
Los Marlins vuelven a partir con los pronósticos en contra, cosa que no le quita el sueño a Jack McKeon, cuyos 72 años lo convierten en el manager más veterano en dirigir en la Serie Mundial.
“Nos está gustando ese papel”, afirmó McKeon, quien tomó las riendas del equipo el 11 de mayo tras el despido de Jeff Torborg. La marca de los Marlins desde fines de mayo es la mejor en las mayores.
De la mano del madero de Iván Rodríguez y los brazos de Josh Beckett y Ugueth Urbina, los Marlins dejaron en el camino a Gigantes y Cachorros, en los papeles de equipos más fuertes.
La clave estuvo en la consigna de los Marlins, de nunca tirar la toalla.
Vencieron a Mark Prior y Kerry Wood, quizás la mejor dupla de abridores del momento, para alzarse con el título de la Liga Nacional.
Abajo 3-0 en la octava entrada del sexto juego, a cuatro outs de su eliminación, los Marlins lograron darle la vuelta al marcador para una victoria 8-3 que pasará el recuerdo.
Los Yanquis avanzaron de la misma manera, doblegando a Boston 6-5 en el undécimo inning, tras estar perdiendo 5-2 en la baja del octavo.
La postemporada es cosa de rutina para el equipo de Joe Torre, uno que siempre encuentra la forma de ganar.
Con veteranos como Roger Clemens, Mike Mussina, Andy Pettitte, David Wells y Mariano Rivera en el montículo, los Yanquis intimidan con su pitcheo.
Ambos equipos ganaron sus respectivos banderines de liga en siete partidos de alta tensión, exigiendo al máximo a sus cuerpos de lanzadores.
Con la soga en el cuello en los últimos tres juegos, McKeon puso toda la carne en el asador.
Pero su entusiasmo no solo contagió al resto del equipo, sino a toda Miami que aún recuerda al equipo que salió campeón en 1997.
Los Marlins no son una franquicia que genera muchas ganancias y su propietario de entonces Wayne Huizenga decidió desmantelar el plantel ante la negativa de la ciudad de construir un estadio exclusivo para el béisbol.
Las siguientes temporadas fueron de sinsabores para los Marlins, relegados una tras otra a los puestos de cola en su división.
Pero han vuelto a ser un equipo peligroso y con el mismo cartel de wild card de 1997.
LAS CLAVES
Iván Rodríguez: Fuera de serie en la postemporada, bateando para 333 con tres jonrones y 16 remolcadas. Imposible contenerlo con corredores en posición de anotar.
Mariano Rivera: Sus 27 rescates constituyen el récord para la postemporada. Intratable en las primeras dos rondas, en particular en el séptimo juego frente a Boston y fue el Jugador Más Valioso de la final de la Liga Americana.
La mística yanqui: No hay ventaja que le permita a uno respirar tranquilo ante los Yanquis en Nueva York y prueba de ello estuvo en la remontada en el octavo inning contra Boston. Los Yanquis han conectado cuatro jonrones en el noveno inning o después para empatar o ganar un partido en sus últimos diez juegos de postemporada en casa.