Edgard Rodríguez C. [email protected]
Alguien dijo, que nadie sabe hacia dónde va, hasta que llega. Y algo de eso ocurre con nuestra Selección Nacional.
No sabemos hacia dónde va.
De lo que no cabe duda es que pese a todo, el conjunto ha saltado siempre al terreno de juego en pos de la victoria y ha conseguido dos en sus primeros tres juegos, un balance aceptable, si consideramos el ambiente y las condiciones que le han rodeado.
Claro, todos desearíamos un 3-0 y Rusia esperándonos para darle una paliza que nos iba a asegurar nuestro boleto al juego de muerte súbita. Pero tropezar ante Canadá, nos creó un problema y nos obliga a no parpadear en lo que resta del trayecto.
Ahora se trata de salir a castigar siempre a los rusos y echarlas todas contra Corea, para que no nos sintamos con la obligación extrema de tener que ganarle a Cuba para seguir con vida. Vencer a Cuba nunca es fácil, menos aún espoleados por la presión.
¿Cómo hemos lucido? Ante Canadá se nos agotó Olman Rostrán, el tirador que mejor impresión había causado en el adiestramiento y el bateo se trabó ante un zurdo hábil y de buen poder como Phil Devey. Luego el relevo terminó de hundirnos.
Frente a China el equipo lució en plan grande. El ataque no anduvo por las ramas y le brindó a William Juárez la comodidad necesaria para establecerse en el box. Y cuando Juárez flaqueó, Jairo Pineda tomó la estafeta y continuó enviando lumbre.
Y ante Italia, vimos dos personalidades de un mismo equipo. Agresividad, precisión y sentido de la oportunidad al atacar, mientras Aristides Sevilla apretaba cuellos. Eso fue la primera parte del encuentro. Es más, hasta pensábamos que habría nocaut.
Pero todo pareció desvanecerse cuando Sevilla salió de la colina. Salgado se derritió, Chico Rayo no halló el plato y Diego Sandino volvió a cancanear, mientras nuestra defensa vacilaba. Al final, nos salvó el doble play de Ronald Garth.
En resumen, ha sido un trabajo aceptable, que además ha hecho renacer esperanzas y ha ilusionado corazones. Ya sabremos hasta dónde llegaremos, pero por ahora vamos bien.