Finos acabados de madera son el resultado de las enseñanzas logradas durante cuatro años a través del proyecto Nicamuebles, que recién concluyó operaciones.

Risas y pesares por lograr mejores muebles

Hace dos semanas clausuró operaciones el proyecto Nicamuebles, a través del cual 120 empresarios del Norte, Centro y Occidente del país se capacitaron. Aunque al final sólo quedaron 95, en promedio consiguieron aumentar sus ventas en un 15 por ciento. Pero ahora los otros resienten falta de apoyo y auguran problemas en el sector Amparo […]

  • Hace dos semanas clausuró operaciones el proyecto Nicamuebles, a través del cual 120 empresarios del Norte, Centro y Occidente del país se capacitaron. Aunque al
    final sólo quedaron 95, en promedio consiguieron aumentar sus ventas en un 15 por ciento. Pero ahora los otros resienten falta de apoyo y auguran problemas en el sector

Amparo [email protected]

Don Gilberto Pacheco, propietario de la empresa Metal Madera, es un fabricante que trabaja a pedidos. Inició operaciones cuando el proyecto Nicamueble, recién comenzaba a desarrollarse. De eso, hace cuatro años.

Esto le permitió aventurarse en el proyecto sin muchas interrogaciones, pues dice que desde el principio vio un nivel profesional.

Según recuerda las primeras capacitaciones las recibió en su ciudad de origen: Granada. “Desde entonces estuve claro que Nicamueble me iba a servir”, recalca.

Parece que no se equivocó. Con Nicamueble, revela que aprendió a elaborar muebles con la técnica del secado que hoy día evita que los acoples, pintura y ensamblaje de sus productos, se abran.

Además asegura que se instruyó en la construcción de hornos solares, que actualmente son utilizados por buena parte de los 94 pequeños y medianos empresarios nicaragüenses, acogidos por el proyecto.

A lo que suma el aumento en productividad y utilidades. “En mis inicios me hacía dos juegos de sala a la quincena, con un costo de inversión de 1,000 córdobas. Los cuales ofertaba a 1, 500 córdobas en el mercado local. Ahora me hago cuatro juegos, con un costo de 700 córdobas, que vendo hasta en 2,000 córdobas”, apunta.

Aparte de eso, refiere un valor agregado: la influencia de líneas sobrias, que ahora incluye en el diseño de sus muebles. “Esto me permite garantizar mercado, porque lo sobrio tiene buen auge actualmente; y de paso aseguro compradores más exigentes como es el de clase alta”, sostiene.

Según sus proyecciones, ahora que Nicamueble se clausuró, espera aplicar un proyecto de desarrollo y efectuar una “reingeniería” en su taller con cambios de espacio para sus máquinas y 16 empleados. “Ésta es otra herencia que me dejó el proyecto, que nunca lo hubiera logrado solo”, comenta.

MáS MEJORAS

Vicky Vaughan, dueña de La Mueblería, ubicada en Managua, también está satisfecha con Nicamueble. Ella relata que se integró al proyecto dos años después que Pacheco. Lo que le pesa.

“Pero me siento beneficiada porque a través del proyecto nació la empresa El Portal, de la cual mi esposo es socio”, expresa. Además de eso, agrega que aprendió a administrar su materia prima y a valorar el papel de la mujer.

“Hoy tengo una bodeguera que me segura orden en los insumos y tengo menos desperdicio, porque aprovecho los subproductos de la madera, que ya seco en hornos”, sostiene.

Pero no sólo eso. Vaughan con el apoyo de Nicamueble, logró un aumento en sus ventas de un 20 y 25 por ciento y la construcción de cabinas de pintura con las que espera un ahorro en materiales de acabado, y el mantenimiento de un inventario real.

EL TALóN DE AQUILES

Víctor Gutiérrez, presidente de la Cámara Nacional de Madera Mueble de Nicaragua (Cammanic), reconoce los avances expuestos por sus colegas. Incluso añade, en ese sentido, el acercamiento comercial que generó el proyecto con entidades con el Banco Mundial.

Sin embargo refiere que después de la clausura de Nicamueble, los empresarios de la madera han quedado “como perro sin dueño”. “Nos han dejado un camino, que hace falta continuarlo. Y para eso se requiere de medios y recursos, que no tenemos”, argumenta.

De acuerdo a Gutiérrez la Cámara ya no cuenta capacitaciones ni con apoyo financiero para movilizarse en todo el país, y en esa medida ayudar al resto de pequeños y medianos empresarios que no fueron incluidos en el proyecto. “Ni siquiera nos reunimos todos, porque no hay dinero para el pasaje”, reconoce.

A esto suma, las máquinas obsoletas con las que la mayoría de los asociados cuentan, que son hechas con disco, mandril, banda y motor, al que después añaden el sistema eléctrico; y la escasez de madera para trabajar.

En este último aspecto, señala la existencia intermediarios, que se ocupan de aumentar los costos de producción. “De modo que una carga de caoba nos sale costando en Managua entre 5,000 a 6,000 córdobas, mientras en el campo la encontrás entre 1,500 y 2,000 córdobas”, especifica. De allí que a su criterio, sea necesaria una segunda etapa Nicamueble.

Aunque Harold Rocha, presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), no lo asegura pues dice que están buscando un tercer cooperante, aparte de Chile y Nicaragua, que apoye al sector madera mueble.

No obstante garantiza que Inpyme seguirá a apoyándolos con el Programa Nacional de Competitividad y el fortalecimiento del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), donde el sector está contemplado.

El proyecto

El Proyecto Nicamueble surgió con el auspicio de Finlandia, Chile y Nicaragua, con un monto aproximado de 2.5 millones de dólares, de los cuales el 75 por ciento fueron aportados por el primer país.

Según Carlos Ilabaca, asesor técnico por la contraparte chilena, Nicamueble acogió 120 empresarios del Norte, Centro y Occidente del país. Aunque al final sólo quedaron 95, que en promedio consiguieron aumentar sus ventas en un 15 por ciento.

La selección de esas empresas dependió de la disponibilidad al cambio. “Es decir, del interés de aplicar nuevos conocimientos”, asegura el asesor chileno.

Entre los logros obtenidos, Ilabaca señala la conformación de la Cámara Nacional de Madera Mueble de Nicaragua; la adopción de nuevas técnicas, para levantar la calidad; el contacto con instituciones como Inafor, Inpyme e Inatec.

Así como la realización de expo- ferias: las pasantías y giras de estudio de mercado que efectuaron en países como Costa Rica, Panamá, México, El Salvador y Guatemala. Aunque lo que más destaca es el avance de los empresarios, por el propio empeño.

El único pegón que enfrentaron, según refiere, fue la desconfianza inicial de los empresarios, poco acostumbrados a brindar información confidencial, que se superó durante el proceso.

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