Desarrollo forestal, ¡imprescindible!

Franklin Bordas [email protected] Presenciamos con horror apocaliptico el mapa de Nicaragua del futuro —año 2050— producto de la acelerada deforestación que tenemos. El doctor Mario De Franco, durante la presentación del Plan de Desarrollo para el país, ilustró las proyecciones de desastre forestal y ambiental, con el peor de los escenarios, si hoy no se […]

Franklin Bordas [email protected]

Presenciamos con horror apocaliptico el mapa de Nicaragua del futuro —año 2050— producto de la acelerada deforestación que tenemos. El doctor Mario De Franco, durante la presentación del Plan de Desarrollo para el país, ilustró las proyecciones de desastre forestal y ambiental, con el peor de los escenarios, si hoy no se toman las medidas necesarias para proteger lo que tenemos, y corregir los efectos del mal manejo que se ha venido haciendo con nuestros recursos forestales. Según estudios realizados, sólo la leña que se consume en el país (que incluye hasta madera preciosa) representa más de doce veces el consumo de la industria forestal nacional.

En una conferencia llevada a cabo en Honduras acerca de Los retos y desafíos de las industrias extractivas, los expertos expresaron, que los bosques de la región, —si los gobiernos no emprenden acciones para frenar el ritmo actual de degradación forestal—, podrían desaparecer en 12 años. Hablan de que, Centroamérica pierde 44 hectáreas de bosque cada hora. Según los investigadores y estudiosos del sector forestal, Nicaragua pierde casi ocho hectáreas por hora, debido al avance de la frontera agrícola y los incendios forestales. Esta cifra no incluye el aprovechamiento forestal anual. En los círculos de profesionales forestales de Nicaragua se menciona, que dos o tres décadas, son suficientes para quedarnos sin bosques. ¿A los nicaragüenses de hoy, realmente nos preocupan los nicaragüenses del mañana?

Según datos de Oxfam, en Guatemala apenas queda un 36 por ciento de su bosque natural, un 26 por ciento en Honduras, un 38 por ciento en Nicaragua, un 40 por ciento en Costa Rica, y sólo un 5 por ciento en El Salvador. No sabemos en detalle qué se está haciendo en estos países para controlar sus recursos, pero en Nicaragua ya contamos con un plan de desarrollo que está sentando las bases, para la recuperación de los bosques. El plan de desarrollo para el país, presenta como meta, establecer en 15 años 175,000 hectáreas de plantaciones forestales, algunos opinan que esto constituye una meta relativamente baja, pero en realidad es ambiciosa, si consideramos que aproximadamente es 3.5 veces lo que se ha plantado hasta la fecha.

También el plan propone como meta quintuplicar las áreas de bosques naturales bajo manejo. Esto implica, lograr poner bajo régimen de manejo forestal sostenible el 10 por ciento del área de bosque productivo actual, es decir 250 mil hectáreas en este mismo período. Estas metas resultan bastante factibles cuando revisando las estadísticas del Mag-For, encontramos que el Proyecto Forestal de Nicaragua (Profor) con el apoyo financiero del Banco Mundial co financió a modo de ensayo, el establecimiento exitoso de casi 7,000 hectáreas de plantaciones y sistemas agroforestales y silvopastoriles, e impulsó el manejo forestal sostenible en 30,000 hectáreas de bosques naturales en tres años, para la obtención de lecciones aprendidas y su ulterior divulgación, y replicación por parte del sector privado.

Ese mapa de Nicaragua con sus bosques acabados y altas temperaturas, pudo ser un mapa más amistoso, menos cruel e impactante tal como nos gusta que nos presenten las cosas, pero no, no fue amistoso, fue derrumbante y real. El mapa habla diciéndonos que los bosques se acabarán de la manera como los estamos manejando. Con este mismo impacto, vieron sus mapas del futuro veinticinco años atrás, países como, Chile, Argentina, Colombia, Bolivia, Guatemala y también nuestra vecina costa Rica, y decidieron planificar y diseñar estrategias que resultaron muy acertadas.

Contando hoy con la política forestal, la ley y su futura reglamentación, nuestro país dispondrá de los instrumentos necesarios —además de la decidida voluntad del Gobierno—, para realizar verdaderos e importantes emprendimientos, en aras del desarrollo de nuestras riquezas forestales.

El plan menciona que —de seguir con la tendencia actual, para el año 2050 la frontera agrícola ya habrá alcanzado la Costa Caribe—. Me parece que la tendencia se detiene hoy, si se logra despegar el plan de desarrollo con decisión y energía, y el Gobierno y la sociedad civil unifican esfuerzos, rápidamente volverán a tejerse las áreas sobreexplotadas en los bosques y podrá asomar su recuperación definitiva. Dios quiera y nos pongamos de acuerdo todos, para que podamos hacer aportes beneficiosos al plan y disponernos a trabajar en función de este preciado recurso. Dar hoy los primeros pasos, para sentar las bases del desarrollo forestal sostenible, con un alto al deterioro ambiental por causa de la deforestación fundamentalmente, es imprescindible e impostergable.

El autor es consultor de inversiones forestales.

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