- Los productores requieren pronta solución a los problemas del mercado, a fin de no provocar una superoferta que obligue a bajar los precios
María Antonia López M. [email protected]
Los productores de leche y carne están conscientes de las limitaciones que tienen para alcanzar una producción de doble propósito, aunque algunos han hecho esfuerzos.
Wilmer Fernández, presidente de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), es de la opinión que es difícil definir el tipo de explotación ganadera que se desarrolla en el país, porque hay muchos inconvenientes en materia comercial.
“De qué serviría especializar nuestra ganadería, cuando no sabemos qué vamos a hacer con esa producción en el futuro”, estimó Fernández.
Según el lechero, si continúan produciendo más cantidad de leche fluida y no superan los problemas de mercado, los precios bajarían aún más, lo cual llevaría a la quiebra a los ganaderos.
“Lo que debemos hacer es buscar ventanas de comercio primero, para especializarnos gradualmente e industrializarla”, por eso tienen mucha expectativa con el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta) que se encuentra en su etapa de negociación.
Por su parte Daniel Núñez, presidente de la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua (Conagán), recalcó que la ganadería de doble propósito ha venido avanzando porque los productores han hecho esfuerzo aún pagando altas tasas de interés en los bancos, con caminos en mal estado
Para Núñez, el hecho de que aún no se logre hatos con la calidad F1 de doble propósito ha sido por la falta de una política de acompañamiento del gobierno.
“Tal vez ahora con el Plan Nacional de Desarrollo se pueda hacer, porque hay que cambiar sementales, pero aún así se viene afianzando y con apoyo sería extraordinario”.
Con el financiamiento de un semental, y la retención de vientres, este plan de ganadería de doble propósito tendría éxito.
Mientras tanto, los productores de leche, están prefiriendo venderla fluida que procesada, para no asumir los costos de producción que implica procesarla para quesos, cremas y otros derivados. Cada litro oscila en este invierno entre tres y cuatro córdobas.