Osman Corea. (LA PRENSA/U. Molina)

Médicos nicaragüenses comenzaron a brindar consultas móviles en Irak

Javier OtazuEFE SUMAR, IRAK.- Un equipo militar nicaragüense comenzó ayer en la región de Diwaniya, una misión médica móvil con la que visitarán diez pueblos de la provincia con grandes carencias sanitarias, ayudados por los contingentes español y dominicano. Se llama Operación Solidaridad, porque “pretendemos cumplir un gesto de solidaridad con las necesidades del pueblo […]

Javier OtazuEFE

SUMAR, IRAK.- Un equipo militar nicaragüense comenzó ayer en la región de Diwaniya, una misión médica móvil con la que visitarán diez pueblos de la provincia con grandes carencias sanitarias, ayudados por los contingentes español y dominicano.

Se llama Operación Solidaridad, porque “pretendemos cumplir un gesto de solidaridad con las necesidades del pueblo iraquí”, dijo a EFE el teniente coronel nicaragüense Osman Corea, jefe del contingente de 113 soldados de su país establecidos en la Base España, junto a sus colegas españoles.

250 PACIENTES DIARIOS

El primer pueblo visitado fue Sumar, 20 kilómetros al norte de Diwaniya, donde el centro de salud local cubre las necesidades de 30,000 habitantes y los dos únicos médicos generalistas del centro tienen que atender a una media de 250 pacientes al día, según el director del centro, doctor Mekki Bareber.

Sumar es como casi todos los poblados de la zona centro-sur donde está basada la Brigada Plus Ultra: casas bajas cuadradas cruzadas por calles polvorientas abrasadas por el sol, donde las altas palmeras apenas dan sombra, y que viven de la agricultura y la ganadería.

A las diez de la mañana ya había colas en el centro de salud para hacerse visitar por los especialistas nicaragüenses: una ginecóloga, una pediatra, una odontóloga y 3 generalistas, además de ocho enfermeros.

TIFOIDEA, TUBERCOLOSIS, DIARREA

Los problemas del poblado son los de toda la zona: fiebre tifoidea, tuberculosis, diarreas, desnutrición, y tienen que ver no sólo con la pobreza, sino con el consumo de agua no potable o las viviendas de adobe, donde habitan parásitos endémicos, recuerda el doctor Mario García, teniente coronel jefe del destacamento médico.

Los médicos no sólo diagnosticaban ayudados de traductores, sino que suministraban medicinas a los pacientes, que volvían una y otra vez preguntando “y la pastilla rosa ¿de qué está hecha?”, y terminaban casi sistemáticamente en el despacho del director para hacerse repetir el mensaje por un compatriota iraquí.

Mahmud, de 60 años, enseñaba una aparatosa herida en la espalda, ya desinfectada, y rezongaba: “¿Cómo me voy a curar semejante herida con sólo esto?”, mientras mostraba desconfiado tres minúsculas píldoras amarillas.

CONSULTA GINECOLÓGICA BAJO VIGILANCIA MILITAR

La consulta de ginecología y pediatría tuvo que ser protegida por un policía armado que hacía respetar los turnos a empujones, mientras una fila de mujeres embutidas en negro pugnaban por hacerse un sitio.

La ginecóloga Felícita Aguinaga, que ya tiene experiencia previa en equipos móviles en el campo en Nicaragua, ve similitudes con la situación en su país, pero no deja de sorprenderse por la fecundidad de las mujeres –algunas tienen 11 hijos con 40 años– y por su ignorancia en salud sexual y hasta en saber su propia edad.

FALTARON SUMINISTROS MÉDICOS

En cuanto a la odontóloga Francis Zamora, lamentaba que se hubiera acabado la anestesia y los medicamentos antes de lo previsto y de haber tenido que interrumpir las consultas cuando aún quedaban pacientes esperando.

Y es que el primer día de la Operación Solidaridad, se quedó cojo por la falta de suministros médicos que el ejército estadounidense había prometido al nicaragüense, y que esperan solventar en breve para seguir con la ronda de visitas a los poblados y hacer un seguimiento periódico de los ya visitados.

La operación que comenzó ayer había tenido un largo trabajo de preparación que comenzó con una visita del contingente cívico-militar español, que se reúne con las autoridades locales de la zona para detectar sus necesidades y peticiones.

Tras ellos, vienen los nicaragüenses para informarse de los especialistas que serán más necesitados por la población, y por último llega el día de visita propiamente dicho, que se desarrolla entre estrechas medidas de seguridad garantizadas por cuatro retenes de soldados dominicanos.

Las visitas de ayer tuvieron gran receptividad por parte de la población local, aunque los doctores nicaragüenses son conscientes de que serán necesarias muchas más visitas para introducir ciertos hábitos de salud, sin tener la pretensión de erradicar enfermedades endémicas.

Como resume la ginecóloga Aguinaga: “No hemos venido a resolver, pero al menos sí a ayudar”.

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