Armando Incer B.
Don Jerónimo Pérez, en su libro Obras Históricas Completas dice que el poeta Juan Yribarren (1827-1864) era un joven de talento. Esto último fue un importante factor que lo predispuso para su temprana muerte.
Me agradó conocer a través de LA PRENSA del sábado 20 de septiembre, que el doctor Jorge E. Arellano, secretario de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, acompañado del historiador don José Joaquín Quadra y de mi pariente, el doctor Héctor Mena Guerrero, inauguró la restauración de la tumba de este poeta antifilibustero que está sepultado en la Iglesia de San Francisco, en la bella Granada.
Pata contribuir a la elaboración de futuras acotaciones a la vida cultural de Boaco anoto el dato siguiente: cuando el general Fernando Chamorro viajó a Las Segovias para organizar el Ejército del Septentrión, permaneció unos meses en Chontales acompañado de subalternos y amigos, entre ellos el poeta que nos ocupa. Chamorro fue promotor del arreglo político entre los legitimistas y democráticos. El glorioso combate de San Jacinto sorprendió a Yribarren en Boaco y aquí escribió uno de sus poemas-arenga, el 23 de septiembre de 1856, una de cuyas estrofas transcribo:
“Ignorantes seremos y pobres,/ pero nunca colonos ni esclavos;/ somos libres y altivos y bravos./ Por la Patria sabremos morir”.
¡Cómo hubiera deseado yo estar junto al alcalde granadino don Luis Chamorro Mora, cuando desveló la placa que cubre la tumba del poeta, ante la mirada complacida de los intelectuales Arellano, Quadra y Mena.