Samuel Salomón Mendoza Suárez
Hay quienes piensan que el TLC con EE.UU. es pactar con el demonio, pero estoy seguro de que si se lograra vender bien la idea a los ciudadanos, entenderían mejor los beneficios directos e indirectos que pudiesen obtener.
No podemos dejar de aprovechar la oportunidad que se nos presenta, pero existen algunas situaciones que hay que fortalecer para ser competitivos en el mundo globalizado, aspectos políticos, económicos y sociales: despartidarización de los poderes del Estado, incremento de los niveles productivos, mejoramiento de la calidad de vida, etc.
Esto es una alternativa inmediata que pudiésemos aprovechar. Si los que están en contra del TLC tienen una mejor propuesta, que lo digan, y si no es así, que aparten a un lado la demagogia y dejen de engañar al proletariado.
Los que negocian tienen que ser astutos. Negociar por negociar no tiene sentido. Como dicen los franceses: “cherche le creaneu” (buscad el hueco).