- La palabra significa “cerro de plata”
ACAN-EFE
TEGUCIGALPA.- La capital hondureña cumplió el lunes 425 años de fundación, marcados por la invasión de miles de familias del campo y una pobre infraestructura, que se deterioró aún más tras el paso del huracán Mitch a finales de 1998.
Tegucigalpa –voz indígena que significa “cerro de plata”– está situada en la región central de Honduras, a más de 900 metros sobre el nivel del mar.
La ciudad, de topografía irregular, tiene una población de alrededor de 1.4 millones, de los que un alto porcentaje vive en colonias marginales levantadas en los cerros que la bordean.
Los 425 años fueron recordados con desfiles de estudiantes de centros de enseñanza públicos y privados, entre otros actos culturales encabezados por su alcalde, Miguel Pastor.
El alcalde es criticado por algunos sectores, incluidos concejales de la misma alcaldía, que creen que Pastor gasta mucho dinero en publicidad con fines políticos para buscar la candidatura presidencial en las elecciones generales de 2005, por el gobernante Partido Nacional de Honduras.
En los últimos 30 años, más de 400 barrios y colonias marginales se han erigido en los cerros que rodean a la capital hondureña, según fuentes del gobierno local.
Muchas de esas poblaciones no se espera que tengan en un futuro cercano servicios básicos como agua potable, alcantarillado, energía eléctrica o teléfono, ni otros beneficios como calles pavimentadas y transporte urbano.
Hay zonas de la urbe en las que familias con siete o más miembros viven en un remedo de casa de tablas, cartones y plásticos, que retan a las fuerzas de gravedad.
El huracán Mitch, que a finales de 1998 dejó 5,657 muertos y destruyó el 70 por ciento de la infraestructura productiva de Honduras, más pérdidas materiales por más de 5,000 millones de dólares, también causó estragos en Tegucigalpa.
El fenómeno natural, que convertido en tormenta tropical pasó por este lugar el 30 de octubre, también se llevó a su entonces alcalde, César Castellanos, cuando dirigía las operaciones de emergencia ante el caos que provocó el Mitch.
Castellanos murió en un accidente de helicóptero en el extremo sur de Tegucigalpa, junto con un camarógrafo, otro funcionario municipal y el piloto de la aeronave, que se precipitó a tierra pocos minutos después de haber despegado de su base.