El best seller de la justicia

Jaime A. Pastora R.

A escasos días de las elecciones recién pasadas, exactamente el viernes 19 de octubre del 2001, LA PRENSA publicó un artículo titulado Bolaños se sacude de Alemán, en el que el ahora Presidente de Nicaragua prometía poner en el banquillo a todos los funcionarios corruptos y a los quebradores de bancos, y advertía que si ganaba la Presidencia Arnoldo Alemán sería uno de los funcionarios a investigación y llevado a los tribunales de justicia, de comprobarse que cometió actos de corrupción y enriquecimiento ilícito durante su gestión.

A partir de esas declaraciones empecé a tener simpatía por el ingeniero Bolaños, quien además de empleos ofrecía una intensa campaña de lucha contra toda corrupción.

Pero la credibilidad que tenía por esta campaña contra la corrupción empezó a desvanecerse a raíz de la suspensión del procurador especial, doctor Alberto Novoa, quien parecía haber tomado muy en serio eso de la lucha contra la corrupción y fue inmediatamente sustituido por otro que al poco tiempo prefirió renunciar al cargo, seguramente porque se convenció o se enteró que lo estaban involucrando en una gran farsa. Del famoso caso del Canal 6, que inició el doctor Novoa ya no hay nadie preso, y borrón y cuenta nueva.

Dos grandes depredadores han sido acusados en los tribunales de justicia por delitos que en cualquier país del planeta ya estuvieran con uniformes de presidiarios.

Uno de los delitos es el lavado de dinero en perjuicio del Estado, que según la Ley 285 no permite ningún beneficio legal. O es posible que existan jueces que no se den cuenta o se quieren hacer los suecos ante tantas mañas de estos depredadores que nunca quisieron demostrar su inocencia ante los tribunales y más bien alegaban inmunidad, después que la celdas de las cárceles no eran dignas para ellos, y luego vino el cuento de que padecen las siete plagas de Egipto.

Continuando con el best seller, ahora viene el capítulo en donde los jueces, procuradores, fiscales y hasta los guardias aparecen de la noche a la mañana como grandes humanistas ante reos millonarios por el dinero que han robado y no ante la gran cantidad de privados de libertad, cuyos familiares apenas pueden costearse el pasaje para llegar a visitarlos. El cuento del reo Byron Jerez con su tal banda gástrica no es más que una gran payasada.

Se equivoca la juez Juana Méndez cuando afirma que solamente pueden objetar su actuación las partes involucradas en el proceso judicial. Todo el pueblo nicaragüense está involucrado, pues estos reos robaron dinero al Estado que proviene de nuestros impuestos, y yo, como contribuyente, me siento involucrado y ofendido, tanto por estos reos como por el actuar de los jueces, la Procuraduría, el Ministerio Público. Y a los guardias del SPN que interpretaron la Constitución a su gusto y antojo, quiero decirles que el artículo 39 Cn. en ninguna parte dice que se puede mandar a descansar a sus casas a los reos enfermos, y en todo caso, si esto fuera así, las cárceles quedarían vacías.

Desgraciadamente no todos los reos son millonarios y bien ha manifestado el doctor Sergio García Quintero que esto no es más que una trama a espaldas del pueblo, en la que están coludidos el Gobierno y los partidos políticos dominantes, y yo agregaría que también el dinero.

El autor es médico veterinario y cirujano.

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