- Los evangélicos marcharon. Las pancartas ondearon en las rotondas de “La Virgen” y del “Cristo”
Eduardo Marenco Tercero [email protected]
A lo lejos se divisa la rotonda Bello Horizonte llena de pancartas blancas, puños en alto y parlantes estridentes. Las corbatas alegres, los maletines negros y las faldas hasta el ojo del pie, indican que no son los universitarios con sus morteros. No es una protesta pero sí un movimiento social: el llamado “Ministerio Apostolar Centro Cristiano” se tomó ayer distintos puntos de Managua para celebrar un aniversario más de la traducción de la Biblia al Castellano.
Son las diez y diez minutos de la mañana y las arengas inundan la rotonda: “¡Gloria a Dios!.. ¡Amén!… A la cuenta de tres: ¡Gloria a Dios!… ¡A su nombre!… ¡Gloria!”. Los puños en alto. Otros alzan la Biblia en sus manos en vez de alzar los puños cerrados.
Algunas mujeres de cabello blanquecino se protegen del sol con sombrillas, otras con pañuelos sobre la frente, levantan el rostro hacia el cielo azul y cierran los ojos como si recibieran un baño de luz.
EN MEDIO DE TRAFICO
Todas cantan. Las niñas y los niños entonan estribillos con su biblia en la mano. Desde un cartel advierten con Deutoronomio (32:39): “Yo soy el único Dios, no hay otros dioses fuera de mí”.
Han llegado organizados por barrio, por zona, por sector, por bloque. Se sienten soldados de una “guerra espiritual”. Raquel Marenco (18), hija del pastor de esta grey, Augusto César Marenco, explica que están “abriendo brecha” clamando y orando para “llevar luz a la nación” y luchando contra los pecados del mundo.
Ella cuenta que en toda la capital se han tomado las rotondas y otros puntos para rendir su testimonio al pueblo de Nicaragua. “Vaya hacia allá (hacia arriba) por donde ´la muñecona`”, dice en referencia a la conocida “rotonda de la Virgen”, una imagen que para ella, como buena evangélica, no tiene ningún valor.
En la “rotonda de La Virgen” no sólo cantan, también marchan en la acera donde otras personas suelen hacer ejercicios por las noches, y sostienen pancartas que incitan a beber en las aguas de Dios, para los que tienen sed.
Maurelina Dávila, líder espiritual, acaricia con sus dedos la Biblia con la que invita a la oración, micrófono en mano, a los pies de la escultura de la Virgen María.
Para Maurelina Dávila es claro que viven una “guerra espiritual”. ¿Contra quién? “Contra Satanás. El es el enemigo”, asevera.
Ese enemigo que se manifiesta en la injusticia y en la pobreza, por los pecados de los hombres, explicó. ¿Es simbólico para ella estar en la rotonda de la Virgen? Dice que no. “Recuerde Éxodo 20: no adorarás ni te harás imágenes de ningún tipo”. Luego admite: “Las rotondas son lugares estratégicos para hacernos oír”.
Un cántico recalca la idea: “Aunque otros canten a otros dioses, hechos de metal, madera y bronce, yo alabaré a Jehová mi Dios”.
Frente a la rotonda de Plaza España, cuando ya eran las once y cuarto de la mañana, la batalla contra Satanás continúa en el Parque de Las Madres, donde una jovencita bañada en sudor advierte de los peligros del aborto.
En la rotonda de Repuestos La 15, bajo los brazos abiertos del Jesús de concreto, los parlantes continúan chillando música cristiana. Van a ser las doce y el sol sube a lo alto del firmamento, sin dejar lugar a las tinieblas.