Plan Nacional de Desarrollo, o pobreza permanente

Roberto Urroz Castillo [email protected]

Hay que estar conscientes de lo que nos espera si todos los sectores no se ponen de acuerdo para empujar un plan nacional de desarrollo de largo plazo. ¿Estamos dispuestos todos a realizar los sacrificios necesarios para llegar a un acuerdo sobre este plan? ¿Apartaremos los intereses personales, gremiales, de grupos, por el interés nacional? ¿Dejaríamos a un lado el hecho de que el Gobierno de don Enrique Bolaños tomó la iniciativa de presentar al país un Plan Nacional de Desarrollo y comenzar a estudiarlo y hacer las recomendaciones para mejorarlo? ¿Nos olvidaríamos que en pocos meses estaremos en campaña electoral y pensar más bien que es importante trabajar por lograr un gran acuerdo nacional sobre este plan? Los dirigentes de partido políticos, ¿apartaríamos nuestras posiciones ideológicas, pensaríamos en posiciones nacionales y de bienestar de los nicaragüenses para lograr tener un solo plan nacional de desarrollo?

Si las respuestas a esas interrogantes fueran negativas, estaríamos condenando al país a la pobreza permanente. Ojalá no fuera así.

En 1995, más de año y medio antes de las elecciones de 1996, como presidente del partido Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN) y diputado por la UNO, hice un llamado a todos los partidos políticos para que nos pusiéramos de acuerdo sobre un plan nacional para construir la Nicaragua que queríamos, para que independiente de qué partido llegara al poder éste se comprometiera a implementar dicho plan. A la primera reunión celebrada en Managua con este propósito, llegaron 18 representantes de partidos políticos, todos los partidos integrados en la Unión Nacional Opositora (UNO), el FSLN, el Movimiento de Alejandro Serrano, el PUCA, el MUR, y en principio les pareció la idea. Les presenté un borrador de ideas sobre el plan que posteriormente fue enriquecido por el doctor Alejandro Serrano, don Elí Altamirano, del Partido Comunista, y el Partido Conservador; en las siguientes dos reuniones llegaron doce y ocho partidos respectivamente y después quedamos cuatro representantes de partidos. Se perdió el esfuerzo porque no contestamos positivamente a las preguntas indicadas al principio de este artículo, y probablemente Nicaragua estuviera menos empobrecida y con gran futuro promisorio.

Si nuestra respuesta fuera positiva se nos abriría un camino de esperanza, que primero nos haría llegar a ponernos de acuerdo en el corto plazo en un Plan Nacional de Desarrollo de consenso entre todos los sectores. Una vez acordado dicho Plan Nacional de Desarrollo, continuaría una tarea titánica, la de su implementación correcta con mecanismos dinámicos de seguimiento y actualizaciones conforme a los nuevos eventos que se presenten.

No hay que perder más tiempo; estamos retrasados; pongámonos a trabajar todos los sectores por Nicaragua, por nuestros hijos, nietos y futuras generaciones, aportando nuestras ideas a ese extenso y completo proyecto que el Presidente de la República presentó a la nación, para que le brindemos a los nicaragüenses la oportunidad de tener una vida digna con trabajo bien remunerado, vivienda, salud, recreación y paz permanente.

No hay que permitir que con actitudes negativas a las interrogantes planteadas, condenemos a la nación a la pobreza permanente.

El autor es ex diputado, presidente del MDN y director del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes.

Editorial
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