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La minería en Nicaragua
Jorge Luis Prendiz
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Los elementos que hacen posible el crecimiento están escondidos bajo nuestros pies en la tierra, las plantas extraen el nutriente de ella y la humanidad ha comprendido por cientos de años que la base de sustentación que necesitamos para promover nuestro crecimiento y progreso la hallamos esencialmente en la tierra sobre este concepto se busca, encuentran y accede a los minerales y metales a través de procesos de exploración y luego explotación, es así que crece y se levanta una gran e importante industria del planeta (la minería).
Nosotros sabemos sustentar la vida a través de lo que hacemos crecer pero para progresar hay que buscar y transformar los minerales convirtiéndolos en maquinaria y herramientas de trabajo para construir nuestras necesidades siempre tratando de minimizar el impacto al ambiente. Los procesos mineros son puntuales y no expandibles, los depósitos minerales son reservas naturales que se encuentran en perímetros muy pequeños y están alrededor de la tierra.
El origen de la minería en Nicaragua tiene sus raíces en la época precolombina; nuestros antepasados procesaron los metales y minerales existentes en su entorno para la fabricación de diferentes artículos. Esto es fácil corroborar, debido a que es muy común oír de denuncias de hallazgos de restos arqueológicos en diferentes sitios de Nicaragua. Algunos de los museos estatales más famosos por su invalorables colección de reliquias indígenas, son entre otros el Museo de Juigalpa, el Museo de Nindirí y la Colección que tiene el Ministerio de Cultura.
En ellos se encuentran evidencias mudas del aprovechamiento de los minerales (no metálicos) para la fabricación de joyas precolombinas e ídolos y otros artículos tallados en piedra basáltica, andesita, tobas, ignimbritas, arcillas, obsidianas, pedernales, etc.
Pero la colección más importante es la que se encuentra en el Banco Central de Nicaragua, que está formada por muchas piezas de oro macizo representando las diferentes deidades que nuestros antepasados adoraban, las cuales constituyen un verdadero tesoro nacional.
Durante y después de la colonización, gran cantidad de sitios mineralizados con oro y plata fueron explotados de manera artesanal por los españoles inicialmente y posteriormente por empresas extranjeras. Algunos de esos distritos mineros son entre otros Bonanza, Kuikuinita, La Libertad y El Limón.
Los españoles desarrollaron una intensa explotación a nivel artesanal, utilizando principalmente el proceso de amalgamación. A pesar de ello, la verdadera fiebre del oro comienza entre 1800 y 1950, con la apertura de varios distritos mineros como Suina, Rosita, El Limón, La Reina, entre otros. En este período, la minería metálica alcanza excelentes niveles de producción de oro y plata, ubicándose entre los primeros lugares a nivel mundial.
El cambio de la minería artesanal por formas de explotación industriales, ha sido poco dinámico; esto está condicionado por los elevados costos de inversión que implica la reconversión tecnológica. A pesar de ello, a partir de 1990, en algunos Distritos Mineros se han suscitado cambios tecnológicos significativos: en el Distrito Minero El Limón se ha sustituido el antiguo método de cianuración directa con recuperación en contracorriente por una método de cianuración directa con recuperación del metal en columnas de carbón activado. Por su lado en el Distrito Minero de La Libertad, se sustituyó el método combinado de gravimetría-flotación-cianuración por un método de lixiviación por montones. Estos cambios tiene la características de ser más competitivos, eficaces y rentables en sus operaciones a gran escala.
Actualmente, la industria minera ha venido desarrollando nuevas formas de capitalización, debido a que dicha actividad es a largo plazo y de alto riesgo; por lo que obtener el financiamiento es muy difícil y es en este sentido los aspectos tecnológicos juegan un papel determinante, dado que garantizan una mayor rentabilidad de la explotación, lo que repercute directamente en el éxito de encontrar mejores opciones en la bolsa de valores a nivel mundial.
Otro aspecto importante que sirve para la capitalización de compañías mineras es la actual legislación minera, para lo cual fue necesario retomar las experiencias internacionales como Chile, Perú y México, que modernizaron sus leyes y obtuvieron en un período de cinco5 años de crecimiento en su inversiones; Chile 200 a 350, Perú 10 a 250 y México 30 a 200 millones de dólares (información del CEPAC Naciones Unidas) para la exploración.
La Actual Ley Especial sobre Exploración y Explotación de Minas (Ley No. 387, decreto 119-2001), es moderna en cuanto a conceptos claros y transparentes como plazos específicos, tributos fiscales estables, requisitos sencillos, instituciones seguras y específicas, seguridad a la inversión con facilidades de capitalización y otros aspectos que le abren las puertas al inversionista para hacer su negocio mas atractivo para su futuro.
Una de las bondades de la Ley, es que incluye de manera global a todos los tipos de explotaciones mineras tanto metálicas como no metálicas de Nicaragua. Aspecto que no era considerado en las Leyes de Minas y Canteras, derogadas a partir de la publicación de la Ley No. 387. De tal manera que los beneficios también cubren al sector no metálico, lo que ha permitido la apertura de inversiones significativas en el aprovechamiento de estos minerales; por ejemplo, la industria del cemento y de explotación de arena, piedra triturada, piedra cantera, entre otros, ha venido creciendo de manera geométrica con el auge que ha tenido la industria de la construcción a nivel nacional.
Las proyecciones que se han plasmado en el Plan de Desarrollo Nacional que el Gobierno de la República ha anunciado, pretende el desarrollo integral del país, con la construcción de servicios básicos de infraestructuras que crean las condiciones necesarias para la atracción de inversiones en diferentes sectores. Es así que la construcción de carreteras requiere de la utilización de grandes cantidades de materiales que son producidos por la industria minera. De la misma manera la ejecución de los megaproyectos como el Canal Seco o Interoceánico, requerirán de significativos volúmenes de materiales producidos por la industria minera nacional.
La esperanza de Nicaragua está en la industria minera y el comercio de metales y minerales. Somos un país que tiene grandes recursos mineros pero se requiere exploración en nuevas áreas para tener perspectivas, nosotros los nicaragüense no sabemos científicamente con qué otros recursos contamos el territorio nacional es de 13 millones de hectáreas y se han otorgado a la fecha 728,937.11 hectáreas, esto representa el 7.17 por ciento en actividad minera y el 92.83 por ciento se encuentra disponible para inversiones futuras con leyes modernas y reglas claras para que la inversión sea proyectada adecuadamente lo cual traerá empleos estables, mejor nivel de vida y mano de obra más calificada para competir y desarrollar una industria que en muchos años era sinónimo de deterioro ambiental, pero responsablemente hoy el Gobierno otorga concesiones, la compañía obtiene su permiso ambiental para luego explorar, buscar el recurso y posteriormente transformarlo en metales y minerales que únicamente sirven para mejorar los niveles de vida en la comunidad en donde se corona una mica.
El autor es director de la Administración de Recursos Geológicos (Adgeo).