Roberto J. Cortés-Campos
En relación a la toma de la Catedral de Estelí y de la Universidad Católica Agropecuaria del Trópico Seco (Ucatse) de esta misma ciudad, como siempre la imparcialidad de algunos reporteros brilla por su ausencia. La pregunta que se hace una reportera sobre si fue conveniente o no que la universidad fuese devuelta a sus fundadores y legítimos propietarios —la Diócesis de Estelí— ignora precisamente ese dato y omite toda la destrucción que sufrió en manos de las revolucionarias autoridades anteriores, dejando fuera también la información del estado en el que se recibió dicho centro docente, pues lo que se entregó a la Diócesis fue escombros.
¿Cuál es la gente involucrada en la toma, quiénes la apoyan y qué tienen en común? Lo que sucede es que un grupo de personas de filiación orteguista quieren “recuperar” la universidad para usufructuar el presupuesto nacional. A lo mejor con la proximidad de las elecciones el FSLN necesite sacar más fondos de las arcas del Estado, así como pasarle la cuenta al obispo local por no simpatizar con sus causas. La mano negra del sandinismo brilla en todo este “proceso” revolucionario y lo veo muy claro a pesar de la desinformación de algunos medios de comunicación.