El apoyo de la familia en el acondicionamiento del hogar, es determinante para las personas alérgicas.
El miembro más joven de la familia Araica Vivas es Kenny José. Tiene cuatro meses de edad. Kenny se perfilaba como un niño rebosante de salud, hasta que una mañana en que después de su baño presentó una crisis severa de alergia en la mitad de su cuerpecito a causa de una crema que se suponía debía refrescarle la piel.
“El proceso para que se desarrolle una alergia está a cargo del sistema inmunológico o sistema de defensa del cuerpo humano”, afirma el especialista en alergología, Gustavo Sequeira Peña, director de investigación de la UNAN-Managua.
Este sistema puede tener dos defectos; el primero por elevación de los rangos permisibles o hipersensibilidad en las células protectoras y el segundo que puede sufrir una inmunodeficiencia o defensas bajas. En el caso de las alergias nos ocuparemos del primer defecto la “hipersensibilidad”. El cuerpo en su mayoría por condiciones genéticas es capaz de responder ante organismos externos. No todas las personas responden igual.
Según Sequeira, la causa de este proceso se debe a que el cuerpo tiene varias formas de defenderse del medio que le rodea; por lo que posee una sustancia denominada inmuno-globulina “E” (IgE). Esta sustancia, cuando llega a elevarse, es capaz de sensibilizar las células de la piel a tal grado que puede provocar una urticaria (erupción cutánea, caracterizada por granos, manchas y escozor).
El origen de las alergias puede ser genético o adquirido. Se manifiestan a nivel del sistema respiratorio (nariz, faringe, bronquios), cutáneas (piel), a nivel de órganos (riñones, hígados, intestinos). Los grados de las alergias se miden en leve, moderado, alto, muy alto, por lo tanto su diagnóstico determina el tipo de tratamiento.
El detonante para que exista una alergia se le conoce con el nombre de alérgeno o cuerpo extraño. Dicho alérgeno se da a través de factores ambientales, ingesta de alimentos o aplicación de medicamentos.
Danilo Hernández, médico ocupacional y ambiental, afirma que es importante que las personas retomen los cuidados en su alimentación y en el medio que les rodea.
CAMBIOS
“Muchas cosas han cambiado en mi hogar. La limpieza es extrema, la mascota de mis hijos mayores se mantiene siempre afuera. No incluimos en nuestra dieta el huevo, la carne de cerdo, la leche, entre otros. En el caso del aseo, no se usan jabones perfumados, cremas, colonias, etc. Se eliminaron los peluches de felpa, lana, lycra y todo lo que sea sintético”, comparte Verónica, la mamá de Kenny.
CUIDADOS EN CASA
– Las personas alérgicas al polvo se le recomienda lavarse la nariz con agua. Si eso no le ayuda, auxíliese con suero salino o una perita que le succione las impurezas; si el malestar persiste, use un antialérgico suave, aconseja el doctor Gustavo Sequeira.
– En el caso de los alimentos, si ha identificado el componente que le produce la alergia, evítelo. Con el alto nivel de alimentos que contienen aditivos y preservantes, es indispensable la supervisión de las etiquetas.
– La ventilación dentro de las casas evita la acumulación de hongos producidos por el moho. La limpieza contrarresta la presencia de ácaros (microorganismos que viven sobre las almohadas y el piso de las habitaciones).
– En el uso de los productos para aseo, si en su familia existen antecedentes de personas alérgicas, se recomienda precaución al momento de elegirlos. Utilice aquellos cuyos componentes químicos sean mínimos o neutros.
– Sacudir las sábanas de la cama antes de acostarse para evitar una picadura de insecto.