- Autoridades aduaneras deberán
regular la importación del gas que daña la capa de ozono, para cumplir compromisos internacionales - Los nicaragüenses aún consumen anualmente unas 90 toneladas del gas refrigerante dañino para la atmósfera
Benjamín Blanco [email protected]
Si usted posee un refrigerador fabricado antes del año 1995, lo más probable es que cuando el sistema de enfriamiento de su aparato se dañe y trate de repararlo, será reinyectado con un gas refrigerante que daña la capa de ozono de la atmósfera.
El deterioro de la capa de ozono es producido químicamente por los clorofluorocarbonos (CFC), por el bromuro de metilio y otras sustancias utilizadas desde hace décadas en la fabricación de refrigerantes, agentes espumantes, solventes, esterilizantes, extintores y fumigantes.
A nivel mundial se ha venido reduciendo en los países industrializados la fabricación de estas sustancias. Esto se ha logrado a través de la firma de convenios internacionales como el Procolo de Montreal, en 1987, relativo a la eliminación paulatina de sustancias que destruyen la capa de ozono.
“México es el principal proveedor para Nicaragua de CFC, la fábrica se llama Quimo Básicos, y vende casi el 100 por ciento de estas sustancias a las empresas Coirsa y Ayre”, señaló Hilda Espinoza, directora de Regulación Ambiental del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena).
Según Espinoza, estas dos empresas deberán respetar las cuotas anuales de importación de CFC a Nicaragua, las cuales estarán en dependencia de la demanda promedio que hayan tenido en el mercado de estas sustancias entre los años 1995 y 1997.
“En Nicaragua tenemos un consumo aproximado anual de 90 toneladas de CFC, el 60 por ciento de esto lo importa la empresa Coirsa, el resto lo importa Ayre. A partir de ahora ya no podrán exceder de la cuota establecida, y quien deberá controlar el ingreso de este producto son las autoridades de Aduanas”, planteó Espinoza.
FIN DE LOS CFC HASTA EN EL 2010
Según el Protocolo de Montreal, para el año 2005 Nicaragua tiene el compromiso de reducir en un 50 por ciento su consumo de CFC. Y el otro 50 por ciento será reducido hasta el 2010, es decir que se proyecta una reducción anual del 10 por ciento.
A pesar de que Nicaragua es un país de consumo bajo en CFC, en la medida que los consume la población, está aportando a la destrucción de la capa de ozono.
“No podemos ordenar una cero importación de estas sustancias, porque lamentablemente hay miles de personas que aún poseen diversos aparatos como refrigeradores, y hasta vehículos que su sistema de aire acondicionado todavía funciona con ese tipo de gas refrigerante, perjudicial para el medio ambiente y por ende para la salud humana”, indicó Espinoza.
Cabe señalar que los vehículos y equipos de refrigeración fabricados después de 1995, vienen con otra sustancia que no daña la capa de ozono.
DAÑOS POR FALTA DE OZONO
El fenómeno del agujero en la capa de ozono es muy crítico en estos días, en la época de la primavera del hemisferio Sur, y sus mayores efectos nocivos ocurren en la zona de la Antárdida.
Es una capa de 3 a 5 centímetros de grosor que se ubica en la atmósfera, a una altura que va de 10 a 50 kilómetros. La función de esta capa es absorber la mayor parte de la dañina radiación ultravioleta del Sol, impidiendo que la mayor parte de ella llegue a la Tierra.
Al desaparecer la capa de ozono, esta radiación alcanza directamente la Tierra, provocando un mayor calentamiento global del planeta, y en los seres humanos y animales puede causar aumentos en quemaduras de piel, cataratas y reducir la resistencia humana a una serie de enfermedades, entre ellas, cánceres y alergias.