Juan Manuel Mena Ramírez
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II Temporada Coral Nicaragüense
Juan Manuel Mena Ramírez
Historia que se escribe con futuro
A casi un año de haberse realizado la I Temporada Coral Nicaragüense que en esa ocasión estuvo dedicada a la obra del maestro Juan Manuel Mena Moreno, padre de la música Coral Nicaragüense, nuestro país nuevamente estuvo de fiesta, una fiesta coral que se hizo historia, una historia que se escribió día a día durante todo ese año con sangre, sudor y lágrimas de todos aquellos que de alguna u otra forma se comprometen de corazón, en cuerpo y alma con el arte coral en Nicaragua.
Esta fiesta, la II Temporada Coral Nicaragüense, realizada durante los pasados días del 18 al 24 de agosto, que organiza y promueve el Teatro Nacional Rubén Darío por segundo año consecutivo, estuvo dedicada a la memoria del presbítero Ángel Torrellas, cuya labor en nuestro país durante 20 años la ofreció a los niños, a los jóvenes y a los más necesitados, en quienes desbordaba todas sus energías, siendo una concreta muestra de ello la Fundación del Centro Cultural de Batahola Norte y precisamente el Coro de Batahola que hoy lleva su nombre.
El evento que finalizó con el Concierto de Clausura donde se rindió homenaje al padre Ángel Torrellas con el enlace de los coros participantes en la semana, es uno de los primeros en su tipo en toda la historia musical y coral de Nicaragua, dada la cantidad de coristas involucrados (más de 150), la presencia de música nicaragüense en composiciones y arreglos corales del maestro Mena Moreno y el número de coros nacionales participantes (nueve agrupaciones) como son el Coro Parajón Domínguez de la Primera Iglesia Bautista, Coro Amor de Jesús del Municipio de Niquinohomo, quienes en su debut en eventos de esta naturaleza dieron una excelente presentación, también participó el Coro Vernáculo de Nicaragua Juan Manuel Mena Moreno, el Coro de Cámara de Nicaragua, el Coro de la Universidad Autónoma de Nicaragua UNAN León, los que también debutaban en este escenario, la Asociación Coral In Crescendo, Coro de Batahola Ángel Torrellas, Coro de la Universidad Politécnica de Nicaragua, por supuesto el Coro Nacional de Nicaragua, y aun que no es propiamente un coro pero es un grupo que se proyecta en el desarrollo del Canto en nuestro país, como invitado especial el Grupo Lírico de Nicaragua, bajo la dirección del maestro Alberto San José.
La calidad demostrada por estas agrupaciones es sin lugar a dudas notoria, pero lo más importante de recalcar es la participación de nuevos grupos que estuvieron ausentes en la edición anterior de este evento, lo que nos llena de satisfacción dado que en 20 años se han triplicado el número de coros.
Esto pudiera verse como muy poco en tanto tiempo sino reconocemos algunos aspectos particulares del movimiento coral en nuestro país. Contrario a lo que algunos pudieran pensar, en Nicaragua no hay coros académicamente profesionales, los hay en proceso de profesionalización, como es el caso del coro de Batahola en el que todos sus integrantes estudian música, en otros grupos una parte de sus miembros tiene conocimientos de música o estudian canto que es el caso de la mayoría de los coros, pero no viven de ello, en los que también hay miembros sin el mas mínimo entender de la teoría musical y sin embargo han quedado atrapados por la belleza de este arte y a pesar de las dificultades económicas se dedican y cumplen con tesón y entrega las interminables pero bien invertidas horas de estudio, como decimos popularmente “a punta de oído”.
Como se puede ver hay obstáculo que salvar antes de poder formar un grupo coral a cuatro o más voces, sin mencionar la limitación de directores corales capacitados con que se cuenta en el país. Hay que reconocer que existen varios coros a nivel de colegio o centros de educación media que son buenos, pero que no siempre funcionan por distintas razones de la dinámica interna de las instituciones.
Al puntualizar estos aspectos se pretende hacer un reconocimiento público al esfuerzo personal que cada corista de cada coro hace para desarrollar el canto coral a capella en nuestro país. Sus esfuerzos, no hay duda de ello, nos llevará a contar con un gran movimiento coral en un futuro no lejano. Su labor artística desarrollada después de todo un día de trabajo que no tiene que ver para nada con la música, es lo que la hace valiosa y precisamente esa labor sin remuneración económica en los días de ensayo es la que permite al crisol del tiempo forjar a los verdaderos miembros de un coro polifónico.
No se puede cerrar este párrafo sin reconocer a la vez la entrega, la paciencia, las noches de insomnio, la rabia pero también la sonrisa y la alegría de los directores de cada agrupación, quienes en más de una ocasión han deseado tener otra profesión, ya sea por la frustración, o por la falta de recursos o la misma flojera que en algún momento todo coro experimenta, pero a pesar de todo siguen adelante porque sienten que ese don recibido del Altísimo les urge desde las entrañas a no abandonar la senda, ya que ésta, es también una forma de llegar a Él, por ello y por todo el éxito alcanzado en estos años a Dios infinitas gracias.
A los maestros Joan Parajón, Hipólito Aguirre, Mónica Rodríguez, Augusto Sandino, Georg Friedrich y Gregorio Fonseca, ánimo y adelante después de todo este trabajo, no es para recibir felicitaciones sino para llevar alegría al prójimo. El movimiento coral que alguna vez soñó el ahora reconocido por algunos e ignorado por otros, padre de la música Coral Nicaragüense, maestro Juan Manuel Mena Moreno, ya ha nacido finalmente y se consolida, “a paso de tortuga”, (si se permite la expresión) pero firme.
Es justo agradecer al Teatro Nacional Rubén Darío en la persona de su Directora, la licenciada Susan de Aguerri, y a todo su equipo, personas con capacidad y sensibilidad al arte coral y al mismo tiempo a todas aquellas personas y empresas que siempre les apoyan sea como sea arriesgándose donde otros dudan. En un país donde para ser noticia por lo general hay que estar muerto o estar en política es digno de encomio y agradecimiento a las personas delos distintos medios de comunicación, que generosamente brindan su espacio para apoyar estas iniciativas culturales que pretenden llevar el arte al pueblo nicaragüense.
Con la convicción de que la III Temporada Coral Nicaragüense del próximo año será una muestra aún mayor y mejor del trabajo de nuestros coros, cabe decir hasta pronto con las palabras del maestro Mena Moreno: “Nada que sólo sea bueno en parte puede ser realmente grande”.
El autor es Director del Coro de la Universidad Politécnica de Nicaragua, Asociación Coral In Crescendo, Coro Nacional de Nicaragua.