- De secuestrados por guerrilla
EFE
BOGOTÁ.- La Policía y el Ejército colombianos rastrean un macizo montañoso de 17,000 kilómetros cuadrados de superficie y alturas de hasta 5,775 metros, en busca de los ocho extranjeros que la guerrilla de las FARC secuestró hace cuatro días en el norte de Colombia.
La complicada orografía es sólo una de las dificultades que afrontan los cerca de 2,000 efectivos militares y policiales que fueron movilizados a la Sierra Nevada de Santa Marta para la operación de rescate de los turistas.
“Es una zona muy difícil”, admitió en Bogotá el director de la Policía Nacional, general Teodoro Campo, que sumó a las condiciones del terreno la presencia de facciones de otros grupos implicados en el conflicto armado interno y también de narcotraficantes.
El control territorial del macizo es disputado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), principales guerrillas del país, con bloques de las ultraderechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
“Nos habían dicho que allí había problemas”, admitió a los periodistas el turista australiano Mark Tuite, que fue uno de los extranjeros que se salvaron de quedar en manos de los rebeldes.
Tuite formaba parte del grupo de dieciséis extranjeros y guías colombianos que el pasado viernes fueron sorprendidos por un comando insurgente en alojamientos campestres cercanos a Ciudad Perdida, un antiguo enclave indígena construido en piedra y de gran interés arqueológico y turístico.
Las ruinas se encuentran en una aldea conocida también con el nombre de Betuya, a unos mil metros de altitud, en la parte superior del río Buriticá, y fueron asiento de pueblos aborígenes a los que sobreviven las tribus de los arahuacos, ijkas, koguis y samkas, que conservan costumbres ancestrales.
La operación tiene “riesgos”, reconoció el comandante de la I División del Ejército, general Leonel Gómez, con sede en Santa Marta, balneario caribeño a 1,000 kilómetros de la capital colombiana desde donde se coordina la ofensiva.
Con aviones de reconocimiento y helicópteros de apoyo a las tropas que avanzan por tierra, la búsqueda se centra en la parte norte del macizo montañoso, único en el mundo con picos nevados cerca del mar.