- Volvió a lucir
débil y tuvo que recibir asistencia para terminar los oficios religiosos en su tercer día
de visita a
Eslovaquia
Reuters, AP
ROZNAVA, ESLOVAQUIA.- Un débil Papa Juan Pablo II se esforzó el sábado por celebrar en Eslovaquia una misa para decenas de miles de personas, muchas de las cuales habían cruzado la frontera desde su nativa Polonia temiendo que fuera la última vez que pudieran verle.
El Pontífice de 83 años, que padece de Parkinson y ya no puede caminar, tuvo dificultades para pronunciar las oraciones en la misa celebrada al aire libre en el extremo oriental del país.
El Papa, que ha parecido excepcionalmente débil en su viaje número 102 al extranjero, tuvo que hacer frente a unos duros vientos en las estribaciones de los Cárpatos, donde ofició misa en un anfiteatro natural.
Con vestimentas doradas y con la cabeza cayéndole bruscamente en ocasiones, el Papa pudo ver decenas de banderas de Polonia ondeadas por compatriotas polacos que habían cruzado la frontera situada a unos 150 kilómetros.
Con un débil tono de voz al final de la misa de dos horas, Juan Pablo les dijo: “Vuestra asistencia y cantos han hecho feliz mi corazón”.
El Papa comenzó el viaje el jueves y estaba tan débil que sus asistentes tuvieron que ayudarle a finalizar sus dos discursos del primer día de visita.
Su fortaleza se recuperó un poco el viernes, cuando habló con una voz más clara y firme, pero el sábado parecía muy débil de nuevo mientras presidía la misa y se quedaba sin aliento en ocasiones.
Sólo leyó breves partes de su sermón en eslovaco y húngaro. En lo que ahora parece haberse convertido en una parte programada de la visita, un cardenal eslovaco leyó la mayor parte de él para ayudarle a conservar su fuerza.
El Papa se sujetó a menudo la cabeza con las manos mientras su sustituto leía su sermón, que versó en su mayoría sobre cuestiones religiosas. En él, pidió a los fieles construir una sociedad más justa y fraternal.
El Pontífice ha instado a los eslovacos y al resto de los católicos de la región a defender sus auténticos valores cristianos mientras varios de los países de la zona se preparan para unirse a la Unión Europea el próximo año.
Sin embargo, su mensaje sobre el viaje, que finaliza el domingo, se ha visto hasta ahora ensombrecido por las preocupaciones sobre su salud mientras se acerca al 25 aniversario de su elección el próximo mes.
BENDICION PARA SIAMESAS
ROZNAVA, ESLOVAQUIA.- El Papa Juan Pablo II bendijo el sábado a dos hermanitas que habían estado previamente unidas, en lo que obispos eslovacos consideraron un poderoso gesto en la lucha de la Iglesia contra el aborto.
Mientras 150,000 peregrinos observaban la ceremonia, las ex siamesas Lucía y Andrea Tothova, de tres años de edad, fueron llevadas al altar donde estaba el Pontífice.
Las niñas fueron acompañadas por su madre, Melita, que se las acercó a Juan Pablo II. El Papa extendió su mano derecha y tocó a cada una de las niñas en la mejilla. La madre se arrodilló y besó el anillo del Papa.
“Protejan la vida”, dijo el Papa a la multitud.
Obispos locales, que están luchando para impedir que se liberalicen en Eslovaquia las leyes contra el aborto, dijeron que el encuentro trató de mostrar la alegría que la madre hubiese perdido de haber apelado al aborto.
“El Señor dijo: ‘No matarás’ y la Iglesia no puede permitir eso. Es la ley de Dios”, dijo el arzobispo Jan Sokol la semana pasada al anunciar la reunión.
La gira, la 102 de su pontificado, concluye el domingo con una misa al aire libre en Bratislava, capital de Eslovaquia.
Pese al deterioro en la salud del Papa, el Vaticano ha anunciado que el Pontífice podría realizar en el 2004 viajes a Austria, Francia, Polonia y Suiza, aunque ninguno de ellos ha sido aún confirmado.