Banská BystricaEFE
ESLOVAQUIA.- Muy mejorado respecto al jueves, con la voz fuerte y clara y aspecto sereno, Juan Pablo II visitó ayer la ciudad de Banská Bystrica, en el centro de Eslovaquia, donde ofició una misa y leyó parte de la homilía, que prosiguió el cardenal Jozef Tomko.
La salud del Papa —al que el jueves se vio muy debilitado físicamente, extremadamente cansado, con un hilo de voz y dando la sensación de que se ahogaba, lo que le impidió leer el discurso de llegada— ha acaparado la atención de este viaje.
Hoy todas las preguntas eran si viajaría a esta ciudad, a 190 kilómetros de Bratislva, en los Montes Tatra, ya que además de tener que tomar el avión se trataba de un viaje fatigoso. Juan Pablo II sorprendió al vérsele muy recuperado, logrado tras una noche de descanso y los cuidados médicos a los que ha sido sometido en las últimas horas.
Y es que los cuidados médicos se han intensificado. En el avión que le trajo aquí, los periodistas que le acompañan en el viaje pudieron observar maletines de material sanitario y un aparato desfibrilador, que se utiliza en caso de infartos cardiacos.
El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, dijo ayer que el responsable del debilitado estado de salud del Papa ha sido el fuerte calor que ha padecido este verano, que han sufrido sobre todo los ancianos.
“De hecho —añadió Navarro— en esta ciudad hay ya un clima de otoño y se ha visto en el estado de salud de hoy del Papa”.
Navarro, que habló de “agotamiento”, insistió en que “no hay ninguna alarma sobre su salud” y agregó que tampoco existe elemento alguno que haga pensar que éste vaya a ser el último viaje del Papa.
Ya están en estudio varios para el año próximo, aunque ninguno concretado. Ha sido invitado a Suiza, Austria, Polonia y Francia.
El portavoz resaltó que es conmovedor el esfuerzo que hace el Papa para realizar su labor y subrayó que el Pontífice no hace nada para esconder sus debilidades físicas, que ha incorporado a su programa de trabajo.
Negó que el Papa fuera sometido el jueves a atención médica en la sacristía de la Catedral de Trnava (Eslovaquia), como aseguraron algunos medios de información.