- Juan Pablo II llega a Eslovaquia en visita oficial y no pudo terminar el mensaje de saludo inicial
- Se le vio tembloroso, jadeante
y habló con voz débil e inaudible
AP, EFE
BRATISLAVA, ESLOVAQUIA.- Tembloroso y vacilante, el Papa Juan Pablo II se esforzó el jueves por saludar al pueblo eslovaco al iniciar una visita de cuatro días a este país.
El frágil Pontífice de 83 años, que padece de una enfermedad neurológica y dolencias en la cadera y rodillas, jadeaba y comenzó a leer su mensaje con dificultad.
Apenas después de leer un párrafo, pidió a un asistente que leyera el resto hasta que retomó la lectura en el último párrafo, en el que tuvo que corregirse varias veces. En otras visitas al exterior, sus asistentes han leído pasajes de sus discursos, pero nunca sus mensajes de llegada.
“Aunque el Papa deseaba seguir leyendo, creo que es lógico aliviar su carga”, dijo más adelante el vocero papal Joaquín Navarro Valls en una declaración.
Posteriormente, en una visita a una Catedral en la ciudad de Trnava, donde tuvo un baño de multitudes, Juan Pablo agradeció a los asistentes en polaco por su cálida bienvenida, pero también dejó que el cardenal eslovaco Jozef Tomko leyera su breve mensaje.
Pero poco antes del servicio, se vio a dignatarios del Vaticano apresurarse por hallar un cuarto en la Catedral. Luego condujeron el sillón rodante del Pontífice a la sacristía, donde dos asistentes llevaron lo que parecían equipos médicos. El Pontífice salió 10 minutos después.
El vocero papal Joaquín Navarro Valls desmintió que se tratara de una emergencia médica, y dijo que si se movilizaron equipos médicos en el templo, no fue para el Papa.
Su estado actual recuerda su viaje de mayo de 2002 a Bulgaria, donde apenas pudo dar dos pasos, se le vio sufrir, casi se ahogaba al hablar y tuvo que ser ayudado para leer las homilías y discursos.
Al igual que en sus últimas presentaciones, Juan Pablo permaneció sentado en un sillón rodante conducido por sus asistentes. Le tomó 20 minutos descender del avión papal.
Cinco mil policías y 500 guardias especiales fueron movilizados en toda la nación para asegurar al Pontífice y su comitiva durante su tercera visita a esta ex nación comunista, y el viaje 102 al exterior en su papado de casi 25 años. La Iglesia sufrió intensas persecuciones durante el régimen comunista en este país de enorme mayoría católica.
CARGA CONTRA EL MATERIALISMO
En Eslovaquia, que se incorporará el año próximo a la Unión Europea, el Pontífice desarrolló un tema recurrente de su papado: una exhortación a resistir el materialismo y a reafirmar los valores familiares tradicionales del catolicismo.
“En el futuro cercano, vuestro país se convertirá en miembro pleno de la comunidad europea”, dijo el Pontífice en el aeropuerto de Bratislava.
“Aportad a la construcción de la nueva identidad europea la contribución de vuestra rica tradición cristiana”, dijo Juan Pablo. “No os conforméis con la búsqueda exclusiva de las ventajas económicas”.
Tras advertirles que requerirá sacrificios e implicará dificultades, instó a los eslovacos a construir “una sociedad respetuosa de la vida humana en todas sus manifestaciones”.
RECAÍDA
La recaída del Papa se produce tras un año en el que su salud se recuperó de manera sorprendente, como se vio durante sus visitas a Canadá, México y Guatemala el verano pasado y en la primavera de este año a España, Croacia y Bosnia, donde bromeó con los jóvenes, sobre todo con los españoles a quienes dijo que él era un joven de 83 años.