Jorge Eduardo Arellano
Rubén Darío (1867-1916) fue el máximo renovador de la poesía en lengua española, fundador de la literatura latinoamericana moderna y gestor de la verdadera independencia cultural de España.
Darío surge en la segunda mitad del siglo XIX, durante la conformación definitiva del Estado nacional, tras la frustración republicana engendrada por las guerras civiles, que siguieron a la independencia política en 1821 y la intrusión del expansionismo filibustero y esclavista de Norteamérica entre 1855 y 1857. Se desarrolla precozmente en un ambiente de fiestas religiosas y procesiones, tertulias y paseos, oraciones fúnebres e impresos necrológicos, veladas y representaciones teatrales, actos académicos y conciertos, revistas y periódicos de León, como El Ensayo y La Verdad. Todo este ambiente le es propicio para compilar sus trabajos dispersos, seleccionarlos y ordenarlos bajo el título de Poesías y artículos en prosa (1881).
Mas pronto se traslada a Managua como empleado de la Biblioteca Nacional; allí se inicia en la literatura francesa moderna y el ejercicio de la écriture artiste. También edita su poemario inicial Epístolas y poemas (1885). Este aspecto formativo hay que subrayarlo porque, con la experiencia en el Barrio Latino de la capital francesa —donde vivió hasta junio de 1886— respira los aires cosmopolitas y realiza su nicaraguanidad por el mundo. Es en esa época que se forma y se forjan sus humanidades.
Cuando viaja a Chile, Darío ya está lo suficientemente preparado para trasmutar artísticamente la modernidad en Azul (1888). Dicho breviario constituyó el punto de partida más compacto y revelador del Modernismo, además de la primera concreción del proyecto esencial de su autor: la apropiación de la cultura occidental como totalidad. En Azul, Darío también conjugó la parábola artística con la crítica social, la proclamación humana y la ironía fustigante, la necesidad de la cultura y el amor a la vida; virtudes sustentadas en una asimilación de las letras más consistentes y cosmopolitas de sus tiempo: las francesas.
Primer escritor realmente profesional de Hispanoamérica, a partir de 1899 vivió una etapa cosmopolita que duraría hasta su muerte el 6 de febrero de 1916, es decir, dieciocho años. De esta experiencia surgieron sus libros de crónicas, que no pueden reducirse a tales: España contemporánea (1901), Peregrinaciones (1901), La caravana pasa (1903), Tierras solares (1904) y El viaje a Nicaragua (1909), como también sus libros de clara conformación crítica: Opiniones (1906), Parisiana (1907), Letras (1911) y Todo al vuelo (1912).
Además, Rubén Darío fue uno de los iniciadores del cuento moderno en lengua española, siendo un narrador excepcional. En su inmenso corpus heredó un legado educativo: una paideia hispanoamericana que lleva a la práctica el ejercicio de la conciencia ciudadana.
Salomón de la Selva dijo del gran poeta nicaragüense que: “…en la obra de Darío, verdadera enciclopedia de nuestra América, se resume y compendia todo cuanto pensamos y sentimos, cuajan las esperanzas que nos impulsan, palpitan como corazones asustados nuestros miedos, dan alaridos nuestras ilusiones perdidas, abunda todo lo que nos deleita, y desfilan musical y multitudinariamente las realidades e irrealidades de nuestro vivir, las angustias y las glorias, los hallazgos y las fugas, los amores y los odios, y hasta los orgullos patrios y las miserias de nuestras ciénagas civiles. Darío nos fijó horizontes”.
El autor es historiador y escritor, texto tomado y editado de su libro Héroes sin fusil.