Cartas al Director

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Cartas al Director





Fórmula

Nicaragua está abocada a acontecimientos trascendentales en el corto y mediano plazo. Es innegable la presencia en la vida nacional de señales positivas: condonación de la deuda externa, honradez de la administración pública, etc., despegue de la economía y ordenamiento institucional.

Las épocas evolucionan como consecuencia del potencial y superación de los valores de la sociedad. Atrás quedó la magia e ilusión de la revolución sandinista, progenitora de antivalores. Atrás va quedando también el caudillismo, generador de actitudes inmorales.

El Gobierno libra una lucha feroz contra la corrupción, no contra persona alguna, y aunque el costo político es muy grande la nación entera sabrá recompensar la valentía de quienes sortean el problema que es catastrófico. Mientras la revolución sandinista languidece el tiempo está siendo aprovechado para sentar las bases del resurgimiento de una Nicaragua altiva y desafiante ante los retos de la vida moderna.

La fórmula edificante para una Nicaragua del futuro es: empresa privada y gobierno más cooperación internacional. Contradictoriamente, el Presidente de la República se ha puesto una piedra en el camino: la megapensión que empaña su credibilidad ante la ciudadanía.

Fernando A. Malespín Ferreti

Antenas

Con desilusión, retomando las palabras del señor Charles Lankford, leí el pasado 3 de septiembre en LA PRENSA tanto su carta como el Editorial del periódico. Sucede que yo soy una de esas personas a quienes se tilda de “progresistas” opuestos al progreso, y como si eso fuera poco, incluso de reaccionarios porque, como habitante de Nejapa, me opongo a la instalación de una antena de 65 metros de altura que, en caso de un sismo, cosa muy frecuente en nuestro país, podría caerle encima a varias casas que están en ese lugar desde hace al menos 20 años.

Quiero dejar claro que esta oposición no se debe a un simple capricho ideológico, ni a ignorancia, como maliciosamente sugieren el editorial y la carta, sino por legítimas reservas sobre las consecuencias en caso de que la antena se cayera —cosa que naturalmente no deseamos— y de los efectos que podría tener en la salud, particularmente en la de tantos niños a quienes nadie les pide su opinión. Si bien no tengo los estudios ni títulos del señor Lankford, mi sentido común me indica que si la OMS no ha dado una respuesta concluyente al respecto, y señala que será hasta el 2007 cuando se cuente con resultados de estudios que consideren un mayor período de utilización de estas nuevas tecnologías, lo mínimo que se debe hacer es adoptar medidas preventivas, que incluyan a la comunidad, ahora y no cuando sea demasiado tarde.

Kathe Welles Avilés

Fundamentalistas

La señora Élida Solórzano afirma que cuando se impartía Moral y Cívica había mayor estabilidad y menos pobreza. Pero no ofrece alguna alternativa válida y efectiva para que los niños y jóvenes manejen su sexualidad de manera adecuada. El repetido “autocontrol” no existe, y por la naturaleza misma toda la energía que se desprende de la sexualidad ésta es muy difícil de administrar, especialmente si se recibe una educación sexual timorata. Yo deploro la actitud del Presidente al haber ordenado esconder el manual que tan buen rumbo llevaba.

Yolanda Arróliga

Descaro

Quiero referirme a los comentarios de Fabián Medina en su columna En Letra pequeña del jueves 4 de septiembre. En su artículo el licenciado Eduardo Enríquez dijo que Nicaragua es un país de mentiras. A la falta de dignidad y lealtad de los funcionarios públicos de Nicaragua hay que sumarle la existencia de un montón de descarados, que aunque los periodistas les digan las verdades ellos “se limpian” con sus escritos.

Por si acaso el señor Medina no lo sabía, en principio la demanda de Zoilamérica era de 5 millones de dólares, y se arregló para 100 mil. Así que ya se puede imaginar cuánto daño ha hecho el señor Ortega, que sigue muy campante paseando por las rotondas de Managua como Pedro por su casa. Así no llegamos a ningún lado.

Luis B. Montoya.
Miami, FL.

Sexualidad

Nuestro país tiene uno de los índices de natalidad más desastrosos del planeta por la falta de una política de Estado en asuntos de educación sexual.

Es triste visitar Nicaragua y ver a una niña de 14 ó 15 años cargando a un bebé de meses sin tener qué ofrecerle, ni comida, ni educación, ni ropa, ni siquiera lo más elemental. En harapos, sucios y hambrientos, pidiendo en las calles y los semáforos de la ciudad, sin futuro alguno.

Nadie puede impedir que los jóvenes tengan relaciones sexuales. Lo único que puede hacerse es explicarles las opciones que tienen, ya sea la castidad, cuyo significado parece ignorar la mayoría de los jóvenes actuales, o una vida sexual activa responsable. Eso es lo que trata de enseñar el manual, no de imponer una opción sobre otra. No propone que se repartan condones u otros anticonceptivos en las escuelas. No promueve la homosexualidad sobre la heterosexualidad, ni trata de glorificar el aborto. Pero los jóvenes deben ser educados acerca de la existencia de todo ello. En nuestra sociedad, muy poco se habla en los hogares acerca de estos temas. Como consecuencia, los jóvenes salen a las calles a asumir conductas sexuales arriesgadas con poco conocimiento de las consecuencias que éstas conllevan.

No espero que LA PRENSA publique esto, pues es contrario a su ideología conservadora y ultracatólica, pero mientras no se traten estos asuntos con la apertura y sinceridad necesarias, Nicaragua no hace más que hundirse día a día en la miseria y el subdesarrollo.

Eddy Stevens
Boynton Beach, FL, USA

Dudas

Soy lector de este prestigioso Diario y quiero que me aclaren dos dudas en relación a sus publicaciones. La primera es sobre una del 31 de agosto, en la página 12B, en la que el fotógrafo René Ortega dice que el mamífero de la familia de los roedores conocido como guatusa, es ardilla. La segunda se refiere a la publicación del 4 de septiembre, en la página 11A, de la columna En Letra Pequeña, bajo el subtítulo Cepillos, en la que se dice: “Un día de estos se publicó una publicidad”. Sobre estas dos últimas palabras quiero saber si hay o no error.

Héctor Montenegro

Nota del Editor

En lo que se refiere a la fotografía tiene razón el señor Montenegro, pues debido a un error técnico se publicó la foto equivocada.

Y en cuanto a las palabras publicó y publicidad evidentemente hay una redundancia. Sin embargo publicó —tiempo pasado del verbo publicar— se usó en el sentido de “difundir por medio de la imprenta un escrito, estampa, etc.”, y publicidad como “divulgación de anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc.” (Diccionario de la RAE).

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