¿Yo feminista? ¡Ni loca!

Mercedes Gordillo

¿Feminista yo? ¡Ni loca! Existen razones muy largas de explicar en este artículo veamos algunas:

1. Porque se mantiene un hombre comprensivo: mi esposo por supuesto. Yo no creo ser una excepción. Él me asegura: “Un cuarto propio y una renta” para ser independiente, como decía la respetada Virginia Woolf. En mi vida cotidiana no tengo ningún jefe odioso y excelente. Tampoco un gerente de altas empresas, a lo mejor un viejo verde babeante y sibilino.

2. A la hora escogida por mi misma escribo cuentos, poemas, resuelvo problemas domésticos, entre otras cosas. Pero también puedo recostarme en mi cama o en la hamaca sin que nadie lo impida. No tengo que marcar tarjetas para registrar horas de trabajo, entradas y salidas de fábricas, etc.

3. Vivo contenta en mi hogar, limpio, oloroso, tranquilo. Creo tener la bendición de Dios, que cierra una puerta pero abre una ventana, porque hasta ahora no he padecido hambre. Eso sí, quisiera tener un poco más. Ocasionalmente preparo comidas deliciosas, para exigentes papilas gustativas, porque cocinar bien es un gran arte digno de hombres y mujeres.

4. Acaso lo mejor para nosotras, llamadas sexo débil no se porqué, sería sacar provecho de la sociedad ignorante, pobre y machista en que vivimos. Ejemplo: a las mujeres se nos permite decir lo que nos da la gana sin correr riesgos de recibir feroces trompadas, puñetazos de golpes dolorosos, o sea disponemos de la palabra.

5. Sufro mucho con mujeres, hombres, niños, niñas, ancianas y viejitos abusados, violentos en sus derechos. Desde maltratos físicos, ignorancia, miseria, pobreza, drogadicción, adulterio, incestos y todos esos males padecidos por ambos sexos desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl, poeta azteca, practicados por gente pobre y rica.

6. Pero los hombres también (no sólo las mujeres), son seducidos sexual y comercialmente por hembras infectadas por enfermedades a veces mortales, que transmiten hasta a sus propios hijos. Situación que se convierte en un círculo vicioso. No podemos señalar sólo a los hombres de todos los males. A estas alturas se dice que el Sida proviene de los monos, entre otras causas.

7. Las mujeres debemos permanecer alertas, en lucha abierta, es cierto. Pero no podemos olvidar grandes victorias alcanzadas. Existen pintoras famosas, poetas laureadas, bailarinas, empresarias, presidentas y madres de la Patria: las diputadas. Ya no digamos juezas. A ver: ¿quién manda más aquí que doña Juanita Méndez?

8. ¿Quién es la más valiente que pueda decir que no le gustan los piropos? A un buen número de mujeres nos fascinan. Ya no digamos las atenciones masculinas. Personalmente no deseo ser tratada como busera o ayudante de busero.

9. En cuanto al sexo, ambos tenemos el mismo derecho a disfrutarlo. Existen las que prefieren a la de su mismo género. Yo creo que eso no es natural, se pierde el objetivo principal, el equilibrio que mantiene a la humanidad: la reproducción. Lo demás puede ser complejo, deseos frustrados y aún hormonas dislocadas.

10. Las mujeres también abusamos. En los divorcios, por ejemplo, se exige pensión alimenticia para los hijos, que es también para ellas, porque se supone que madres e hijos vivirán juntos. Entonces tendrán sus gastos asegurados techo, luz, agua, teléfono y comida. Si la divorciada consigue un trabajo por su cuenta, acaso sea para vestirse, medio pintarse la cara y el pelo, hacer fisicoculturismo y gimnasia rítmica para mantenerse bellas y poder capturar a otra u otro y la vida sigue igual.

11. Hay parejas de hombres con hombres, mujeres con mujeres que desean tener niños propios, criarlos a su manera. Algunos de esos niños echarán de menos al papá o a la mamá, a la primera separación, como sucede con frecuencia en nuestros días.

Yo me pregunto: ¿qué pasará con los hijos abandonados por dos personas del mismo sexo?

12. Otras mujeres desean tener hijos de su propio vientre y deciden inseminarse artificialmente, o recibir la técnica in vitro, pero no olvidemos que hasta ahora solamente los hombres producen espermatozoides o sea gónadas masculinas.

Quiero advertir que en este artículo sólo deseo expresar algunos pensamientos y reflexiones. Como soy creyente católica, por fe y convicción, por lo que conozco de historia, de valores y antivalores, sobre la reproducción vital que mantiene activo este planeta: el núcleo familiar es natural, no artificial.

La autora es escritora nicaragüense

Editorial
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