Quiero referirme a los comentarios de Fabián Medina en su columna En Letra pequeña del jueves 4 de septiembre. En su artículo el licenciado Eduardo Enríquez dijo que Nicaragua es un país de mentiras. A la falta de dignidad y lealtad de los funcionarios públicos de Nicaragua hay que sumarle la existencia de un montón de descarados, que aunque los periodistas les digan las verdades ellos “se limpian” con sus escritos.
Por si acaso el señor Medina no lo sabía, en principio la demanda de Zoilamérica era de 5 millones de dólares, y se arregló para 100 mil. Así que ya se puede imaginar cuánto daño ha hecho el señor Ortega, que sigue muy campante paseando por las rotondas de Managua como Pedro por su casa. Así no llegamos a ningún lado.
Luis B. Montoya.
Miami, FL.