La hormona del hambre

Nuevos descubrimientos científicos revelan los misterios sobre la hormona que regula el hambre Un ácido graso también es clave para entender la obesidad y el buen apetito Orlando Lizama/EFE Roman, Times, serif»>Ciencia y Naturaleza La hormona del hambre Nuevos descubrimientos científicos revelan los misterios sobre la hormona que regula el hambre Un ácido graso también […]

  • Nuevos descubrimientos científicos revelan los misterios sobre la
    hormona que regula el hambre
  • Un ácido graso también es clave para entender la obesidad y
    el buen apetito

Orlando Lizama/EFE

Roman, Times, serif»>Ciencia y Naturaleza

La hormona del hambre



Nuevos descubrimientos científicos revelan los misterios sobre la
hormona que regula el hambre

Un ácido graso también es clave para entender la obesidad y
el buen apetito

Orlando Lizama/EFE




Washington.– El descubrimiento de dos factores claves de la obesidad en investigaciones paralelas de científicos ingleses y estadounidenses podría ayudar a determinar un tratamiento contra el problema y resolver otros trastornos alimenticios.

En uno de esos estudios, cuyo contenido adelantó la revista “Nature”, los científicos de la Facultad de Medicina Irvine de la Universidad de California determinaron cómo un compuesto graso natural actúa para que el cuerpo deje de comer.

En el otro, investigadores del Imperial College y del Hospital Hammersmith de Londres descubrieron que los obesos tienen niveles menores de una hormona que regula el hambre.

LA CLAVE DEL COLESTEROL

Además, los científicos descubrieron que en ratones normales el compuesto OEA (oleoletanolamida), un ácido graso, redujo el colesterol y los triglicéridos, al bajar los niveles de moléculas que inducen la sensación de hambre.

“Esto demuestra que los receptores no sólo son necesarios para las funciones de OEA vinculadas a la reducción del hambre y el peso, sino que también contribuyen a la estabilidad general de nuestro sistema alimentario”, dijo Piomelli.

ESPERANZA PARA LOS «GORDITOS»

En tanto, el éxito de las pruebas con una inyección de hormonas que reduce el apetito apunta a la posibilidad de lograr un tratamiento efectivo contra la obesidad, según una investigación científica británica. La hormona PYY3-36 reduce el hambre de forma natural, pero las personas obesas carecen de ella o la tienen en una cantidad muy pequeña respecto a las personas delgadas, como reveló un estudio del Imperial College de Londres publicado el pasado agosto en la revista Nature.

En otra investigación difundida por la publicación “New England Journal of Medicine”, los científicos ingleses revelaron que han descubierto que las personas con exceso de peso tienen un nivel inferior de la hormona PYY3-36, que regula el hambre en comparación con personas de peso “saludable”.

Según indicó Steve Bloom, científico del Imperial College y uno de los autores de la investigación, “el descubrimiento de que la gente obesa tiene niveles inferiores de PYY3-36, un factor importante que limita el apetito, sugiere un nuevo tratamiento para millones de personas que sufren la obesidad”.

La obesidad es considerada una epidemia en EE.UU., donde un 30 por ciento de los 285 millones de estadounidenses sufre de sobrepeso, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades.

Además, se ha determinado que la obesidad aumenta el riesgo de muerte prematura en enfermos con diabetes, problemas cardíacos, apoplejías y cáncer.

En su informe, los científicos del Colegio de Medicina de Irvine señalan que el compuesto graso que ordena al sistema dejar de comer podría ser la base para la formulación de medicamentos que combatan la obesidad.

UN ACIDO GRASO INCIDE EN EL HAMBRE

Daniele Piomelli, profesor de Siquiatría y Farmacología, y otros científicos de esa institución, descubrieron que el ácido graso, llamado OEA (oleoletanolamida) activa los receptores moleculares que regulan el hambre y el metabolismo.

También descubrieron que al aumentar el nivel de OEA sin alterar el de los receptores se podía reducir el apetito y el peso, así como el colesterol y los triglicéridos en roedores.

“En otros estudios habíamos descubierto que OEA puede ser un importante regulador de los hábitos de alimentación, pero no sabíamos cómo funcionaba”, dice Piomelli en la publicación.

“Nos entusiasma haber descubierto que OEA activa receptores que ya habían sido el foco del desarrollo de medicinas contra la obesidad. Esto nos da esperanzas de crear un nuevo tipo de medicinas contra este problema, el cual se basará en sustancias naturales”, agregó.

Para determinar las funciones de OEA y de los receptores, los científicos sometieron a una dieta a dos tipos de ratones: uno de ellos normal y el otro sin receptores.

Después de que los roedores engordaron, se les sometió a un tratamiento con OEA durante cuatro semanas.

Los ratones normales comieron menos y perdieron peso, en tanto que el compuesto graso no tuvo efectos en los roedores sin receptores.

Esto sugiere que OEA sólo puede revertir el aumento de peso cuando hay receptores activos, señala el estudio.

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