- José María Díaz Castellanos, presidente del Colegio de Abogados de Honduras, considera a la paternidad irresponsable y los problemas familiares como factores más serios que la pobreza en el fenómeno “maras”
Alberto L. Alemá[email protected]
– ¿Qué opinan los juristas sobre esta ley de mano dura que reprime a las pandillas?
– Esta “Ley de Maras” no es una ley, sino una reforma al Artículo 332 constitucional.
Nosotros, cuando estaba a nivel de proyecto, opinábamos que el simple hecho de ser “marero” no debería ser tipificado como delito, porque el delito se llama asociación ilícita, y eso está tipificado en el Código Penal, pero por el simple hecho de estar tatuado, ser perseguido por la justicia y ser condenado, nos parecía injusto.
Opinábamos que esto podía ser violatorio de los derechos humanos. Pero sin embargo el decreto se aprobó, y dice que a los jefes de pandillas se les castiga con 9 a 12 años de reclusión , y al resto de la “mara” también se le da una pena reducida.
Tenemos nuestra reserva en cuanto a que sea castigado un ‘marero’ sin haber cometido otro delito. Por lo tanto consideramos que podría ser violatorio de algunos derechos humanos.
– Aparentemente sus observaciones no se tomaron en cuenta, ¿o algunas sí?
–Nuestras opiniones no fueron tomadas en cuenta, el proyecto se aprobó como lo tenían los proyectistas en el sentido que se castigará con 9 a 12 años de prisión a los fundadores, cabecillas o conductores de “maras” o pandillas o grupos ilícitos de cualquier naturaleza. El decreto ya está publicado en el diario oficial La Gaceta.
–¿Qué se puede mejorar en la reforma entonces?
Yo diría que esto está generando un efecto en Honduras. Se está persiguiendo en este momento a los ‘mareros’ y se les está recluyendo. De por sí tenemos los centros penitenciarios llenos, y esto tiene un efecto: por un lado se está sobrecargando a los centros penitenciarios, y por otro no hay quien proceda a la rehabilitación de los “mareros”, porque efectivamente hay unos que han cometido delitos graves y asesinatos, y hay otros que no lo han hecho y sin embargo, hay una persecución contra todos.
El día de ayer (el jueves), unos de la M18 se presentaron en San Pedro Sula y pidieron perdón a la sociedad. Y dijeron que ellos no deberían ser considerados delincuentes, que ellos pertenecen a la “mara” pero no han cometido ningún delito ni atentan contra el Estado.
– ¿Esa declaración merece credibilidad? Porque esa “mara” es una de las mejor organizadas y de las más crueles que hay en Centroamérica…
Sí, efectivamente la M18 es la más cruel y el mismo monseñor Rómulo Emiliani (obispo auxiliar de San Pedro Sula) hoy en la mañana (viernes) reconoció, que otros ‘mareros’ han cometido otro tipo de delitos.
Y algunos son sicópatas y necesitan una reinserción y un tratamiento siquiátrico. Pero por otro lado, hay otros que no han cometido ningún delito y quieren estar en paz y no ser perseguidos.
Creo que habría que tomar la posición de la Iglesia principalmente a través de monseñor Emiliani, de San Pedro Sula, que estima que algunos tienen posibilidades de ser reinsertados a la sociedad y que podrían ser rehabilitados.
– ¿Qué le parece la propuesta del Congreso de desarme general de los civiles?
– Bueno, ahí no dejan de tener razón algunos sectores de que un desarme deja desprotegida a la población honrada, porque aquí los que andan armados son los delincuentes.
Y hay dos leyes aquí; se acaba de aprobar una ley de portación ilegal de armas en el sentido que las AK-47 y otras armas, sólo poseerlas es delito, y por otro lado se habla de un desarme general a nivel nacional.
Creo que más bien eso no sería posible porque la gente no se va a deshacer de sus armas si no hay seguridad, y la Policía no da seguridad en este ambiente de violencia que se vive en Honduras en este momento.
– Hace falta un enfoque más integral, programas de reinserción social, empleo, etc…
– Efectivamente, a nuestro criterio, el problema de la violencia no hay que analizarlo (a través de) sólo los efectos porque no estamos buscando las causas. La principal causa, nos parece a nosotros, no es tanto el empleo (su falta), sino que la paternidad irresponsable, el problema viene de la familia, hay un problema grave familiar, diría que no sólo en Honduras, sino a nivel de toda Centroamérica.
– Tiene razón, es un asunto grave en la región…
–El otro problema es que no hay empleo en el país, por lo tanto la gente se mete a robar, por lo tanto yo sí diría que se trate el tema de la violencia desde un enfoque integral. Analizar las causas de la violencia: serían la familia, las drogas, sería el desempleo y todo lo que genera violencia en Honduras y Centroamérica.