El antimanual de la sexualidad

Juan R. Sá[email protected]

Al iniciar la lectura del polémico manual de educación a la sexualidad, en el tercer párrafo, segunda línea de la presentación aparece una palabra que se repite constantemente en todo el documento y que por su trascendencia es importante reproducir: “…orientar oportunamente a los padres de familia…” , lo que induce a entender que están desorientados y que además es exclusivo para los padres. ¿Qué sucede con las madres? Si se trata de una educación integral, entonces ¿por qué solapadamente están minimizando a las mujeres?

Como se dice que es educación para la vida, en el tapete de discusión se ha centrado la antagónica posición de las ONG a favor de la sexualidad libre de prejuicios versus las instituciones Provida, en las que sobresale la inquisitoria posición eclesiástica la que se torna muchas veces fanática e irracional.

Me parece que es un muy positivo esfuerzo del Ministerio de Educación y del Estado de Nicaragua, sin embargo, la contradicción no solamente estriba en que no se haya plenamente tomado en cuenta a las organizaciones Provida, aunque aparece la señora Nina Lucas, conocida por sus radicales posiciones anti-aborto. No debemos entender que educar para la vida es un único derecho de los Próvida, que en realidad son Promuerte, pues negarle a las mujeres el derecho al aborto terapéutico es matarlas en sus derechos, y muchas veces físicamente, pues se arriesgan a la práctica del aborto inseguro.

Por otra parte, cabe reflexionar: si en los últimos 178 años desde que se establece el derecho a la educación en Nicaragua no ha existido educación para la vida, entonces, ¿para qué ha sido la educación? Nuevamente el sistema acepta las deficiencias de la educación y su informal contenido bajo el que hemos sido formados atendiendo a principios e intereses exógenos, y qué pasa entonces con el principio crístico de “amar al prójimo como a sí mismo”. ¿Dónde están y estuvieron los hoy defensores de la vida? Pues los Provida son más antiguos que Matusalén y aunque con distintos nombres se han adueñado del mundo por trece siglos.

Al seguir informándome con el manual me encuentro en la antepenúltima línea del tercer párrafo: “…avanzar hacia un verdadero enfoque de derechos humanos…” lo que permite deducir que el enfoque que ha venido haciendo el Estado y el Ministerio de Educación ha sido falso, y por lo tanto aceptan subliminalmente sus errores. Entonces, ¿qué tipo de enfoque han estado enseñando y promoviendo?

Es interesante encontrar un “documento de sensibilización a docentes” como lo expresa el mismo, aunque cabe preguntarse: ¿en realidad nuestros docentes de los distintos niveles están deseosos de cambiar y son permisibles a la sensibilidad, cuando la mayoría de ellos viven enclaustrados en mitos y leyendas fantásticas sobre el tabú sexual? Las y los docentes de los distintos niveles educativos aún no han sido educados para la vida, entonces debemos iniciar por ahí, y para ello sería interesante saber cuáles son los planes del Ministerio de Educación y sus asesores. En realidad, ¿están sensibilizados en la objetiva necesidad de educar integralmente a las nuevas generaciones? ¿ya ellos están educados?

Es importante destacar cómo el Ministerio de Educación quiere llegar por impulso de organizaciones de la sociedad civil al nuevo ideario educativo, aunque esto significará positivamente para las nuevas generaciones el entierro de las organizaciones arcaicas colonialistas y españolizantes, de las que posiblemente quede un amargo recuerdo en la historia, lo que sería perfecto, si no es que (como siempre lo han hecho) se agarran del temor de nuestro pueblo a lo desconocido y de las ya conocidas amenazas sobre el pecado.

En el famoso manual no todo está dicho, tan sólo es el inicio de un nuevo camino. Espero que así sea, el inicio es perfecto, pues en el marco legal innegablemente aceptan que el Estado de Nicaragua ha incumplido con todos los acuerdos de los que es firmante sobre la salud sexual y la educación integral. También aceptan lo que ha venido negando desde hace tiempo: la necesidad de un equilibrio armónico de los seres humanos, el que incluye lo sexual, emocional y libre de violencia.

El documento es bien claro cuando expresa que “no es un libro para dar clase a los alumnos” sino que es dirigido al necesario cambio de actitudes y aptitudes de las y los docentes, de los padres y madres de familia, entonces el esfuerzo podría diluirse, pues puede implicar una tergiversación de la información y por lo tanto la indiscutible manipulación educativa, es decir, un anti-manual de la sexualidad.

El autor es docente universitario y consultor.

Editorial
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