María del Socorro Castillo Pilarte
Con mucho pesar me he enterado de la renuncia de la Viceministra de Educación, doña Miriam Zablah de Bandes. Cuando la profesora Zablah fue nombrada en ese importante cargo me sentí orgullosa, pues una mujer, maestra además, estaría velando por el bienestar de los niños y niñas, así como del gremio docente. Durante su gestión logró mostrar el rostro humano de esa institución, dando un gran ejemplo de lo que un funcionario de la llamada “nueva era” debe ser. Lamento mucho que haya salido de ese Ministerio. Lo concerniente al Manual para la Vida (de educación sexual) es sólo la punta del iceberg en esta renuncia. Lástima por el MECD, lástima por el país.