Es mediodíanos movemos frenéticamentehay bullicio en la ciudad,me detengo en una esquinay el que se conoceno conoce a nadiesegún su conveniencia.Somos extraños dentrode nosotros mismos,esto me provoca una tremendaconfusióntodo esto en resumennos hace sentir en mediode un mercado persa. La noche me sorprende y observola metamorfosis social,después de un día soleado y abrasadorsiento como bendiciónla delicada cariciade una ligera brisa vespertina. Apresuro el paso y llegoa la zona rosa,son las 10 de la noche,Paradójicamente el bulliciode la ciudad ensordece. Raros movimientos,rótulos multicolores y unamúsica estridente noselectriza hasta el pensamientocausándonos daños irreversibleshasta los últimos laberintosde nuestro cerebro.Las damas de la noche aparecencomo aves nocturnasen busca de dinero y nuevas emociones.Sin duda parte de la lógicaestá en que les sirve como válvulade escape a los males sociales del país. En cada uno de estos rostros femeninossurge como un “espanto” socialla “Pobre María” de Luis Enrique Mejía. Taciturno en el nocturnovoy caminando en la madrugadapensando y reflexionandoembriagadode tanta inconsciencia me hago la pregunta:¿Qué pasará mañana?

Nocturno en la ciudad   Rolando Peralta Ruiz Nocturno en la ciudad   Rolando Peralta Ruiz Es mediodíanos movemos frenéticamentehay bullicio en la ciudad,me detengo en una esquinay el que se conoceno conoce a nadiesegún su conveniencia.Somos extraños dentrode nosotros mismos,esto me provoca una tremendaconfusióntodo esto en resumennos hace sentir en mediode un mercado persa. […]

Nocturno en la ciudad

 

Rolando Peralta Ruiz



Nocturno en la ciudad


 



Rolando Peralta Ruiz



Es mediodía
nos movemos frenéticamente
hay bullicio en la ciudad,
me detengo en una esquina
y el que se conoce
no conoce a nadie
según su conveniencia.
Somos extraños dentro
de nosotros mismos,
esto me provoca una tremenda
confusión
todo esto en resumen
nos hace sentir en medio
de un mercado persa.

La noche me sorprende y observo
la metamorfosis social,
después de un día soleado y abrasador
siento como bendición
la delicada caricia
de una ligera brisa vespertina.

Apresuro el paso y llego
a la zona rosa,
son las 10 de la noche,
Paradójicamente el bullicio
de la ciudad ensordece.

Raros movimientos,
rótulos multicolores y una
música estridente nos
electriza hasta el pensamiento
causándonos daños irreversibles
hasta los últimos laberintos
de nuestro cerebro.
Las damas de la noche aparecen
como aves nocturnas
en busca de dinero y nuevas emociones.
Sin duda parte de la lógica
está en que les sirve como válvula
de escape a los males sociales del país.

En cada uno de estos rostros femeninos
surge como un “espanto” social
la “Pobre María” de Luis Enrique Mejía.

Taciturno en el nocturno
voy caminando en la madrugada
pensando y reflexionando
embriagado
de tanta inconsciencia me hago la pregunta:
¿Qué pasará mañana?

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