En Nicaragua aún no todo está perdido

Erich Eger [email protected] Tenemos el país de mayor extensión territorial de Centroamérica. Tenemos la más grande reserva de agua dulce de América. Tenemos mas de 600 kilómetros lineales de costas. Tenemos bellos balnearios en nuestras costas para explotación del turismo. Tenemos dos inmensos océanos que bañan nuestras costas. Estamos en la zona intertropical norte, con […]

Erich Eger [email protected]

Tenemos el país de mayor extensión territorial de Centroamérica.

Tenemos la más grande reserva de agua dulce de América.

Tenemos mas de 600 kilómetros lineales de costas.

Tenemos bellos balnearios en nuestras costas para explotación del turismo.

Tenemos dos inmensos océanos que bañan nuestras costas.

Estamos en la zona intertropical norte, con una de las mayores biodiversidades ecológicas de América, donde podemos cultivar casi todo lo que se nos ocurra.

Tenemos a los únicos tiburones de agua dulce del mundo.

Nuestro territorio pertenece al trópico húmedo y seco, bajo, medio y alto, lo que nos da una gran diversidad ecológica para producir una inmensa diversidad de cultivos exportables.

Por el Atlántico estamos muy cerca de todos los puertos de la costa Este de los Estados Unidos. Por el Pacífico estamos muy cerca de todos los puertos de la costa Oeste de los Estados Unidos, el mayor mercado del mundo para nuestros productos.

Tenemos en el mar Caribe una inmensa plataforma continental, que ningún otro país de América tiene, con una riqueza marina inmensa.

Tenemos una de las reservas de petróleo más grandes de América en la plataforma continental del Caribe y de todo el territorio que llamamos la Costa, o sean los departamentos de la RAAN y RAAS, algún día los declararán.

Tenemos en León y Chinandega las tierras más fértiles del mundo, lo afirmo con conocimiento de causa.

Tenemos un inmenso potencial de explotación de energía térmica, con la cadena volcánica que recorre el Pacífico del país, suficiente para venderle energía a toda América.

Tenemos una gran cantidad de ríos para la explotación de energía hidráulica.

Tenemos corredores de vientos en varios lugares del país, para explotar la energía eólica.

Tenemos hasta 13 horas de luz natural, unas ocho horas de sol directo, con un inmenso potencial para explotar la energía solar.

Tenemos caudalosos ríos, elevadas montañas, volcanes activos y apagados, lagos inmensos, lagunas marinas lacustres y volcánicas, bellos paisajes, islas paradisíacas, diseminados por todo el territorio nacional, esperando que se los enseñemos al mundo.

Tenemos una gran población ¿un millón?, que vive en Norteamérica, que envían todos los meses cantidades de dólares a sus familiares en Nicaragua, cantidad que supera a todas las exportaciones del país.

Tenemos a todos estos nicaragüenses en Norteamérica, que con el tiempo que tienen de vivir allá, han cambiado su mentalidad hacia lo positivo, han estudiado, se han preparado, han aprendido la disciplina del trabajo honrado y constante, han tomado una conducta de limpieza, aseo, orden y respeto a las leyes y a las autoridades, todas estas virtudes adquiridas son transmitidas a sus familiares cuando visitan Nicaragua.

Todo lo anterior es un inmenso potencial que Nicaragua tiene en sus ciudadanos que viven en Norteamérica y lo que debemos es capitalizar todo ese tesoro escondido y volcarlo hacia el desarrollo de Nicaragua, haciendo programas nacionales que involucren en su desarrollo a todos los compatriotas que viven allá.

Con el conflicto armado de la década de los 80, una gran cantidad de nicaragüenses tuvimos que salir del país por diversas razones, la revolución nos enseñó a conocer el mundo, hoy tenemos compatriotas por todo el globo terráqueo, ese es un gran tesoro que con inteligencia debemos explotar.

Antes del 79, un matagalpino a duras penas conocía Managua y muy pocos se habían bañado en el mar, hoy ese mismo matagalpino lo encontramos en New York, en Los Ángeles, en Canadá, en casi todos los países europeos, al vivir ahí conocen sus costumbres y al llegar de visita a Nicaragua seguramente la trasladan, todo este despliegue poblacional es un tesoro potencial que pueden ayudar a Nicaragua si sabemos canalizar sus colaboraciones.

El nicaragüense tiene una gran virtud, aunque viva en la cochinchina su corazón lo tiene en Nicaragua, en el nacatamal, en el vigorón, en el gallo pinto, en el chancho con yuca, en el pinolillo, en el refresco de cacao.

Debemos de hacer a todos los nicaragüenses, que viven fuera del país, promotores de desarrollo que a través de nuestras embajadas y consulados, canalizando sus energías hacia la patria que les vio nacer.

Y sobre todo los nicaragüenses tenemos las mujeres más bellas de la tierra, con gran sentido de familia, gran responsabilidad con sus hijos, en su crianza y educación, según datos una gran mayoría de los hogares de Nicaragua están constituidos por mujeres como cabezas de familia, qué honor, qué orgullo.

Cada nicaragüense, no importando dónde se encuentre, debe de sentirse orgulloso de haber nacido en Nicaragua.

Es tiempo que tomemos el control, debemos de dejar de ser los limosneros internacionales por lo que el mundo hoy nos conoce, que hasta el momento no somos capaces de producir ni siquiera lo que necesitamos y tenemos que andar por el mundo pidiendo limosna, arrastrando nuestra nacionalidad pidiendo que nos regalen la comida.

Tenemos un reto, levantar a Nicaragua, ella nos está esperando.

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