Frank Thomas está de regreso en las primeras planas del béisbol con su bateo de largo alcance. (LA PRENSA/REUTERS)

Chicago, la sorpresa

En una gran temporada de béisbol, coronada por un final de película donde alrededor de 20 clubes se mantienen en la pelea por alcanzar los playoffs, varios jugadores que llegaron a los entrenamientos con un futuro poco halagador se han convertido en columnas principales en el éxito de sus equipos. El caso más llamativo es […]

En una gran temporada de béisbol, coronada por un final de película donde alrededor de 20 clubes se mantienen en la pelea por alcanzar los playoffs, varios jugadores que llegaron a los entrenamientos con un futuro poco halagador se han convertido en columnas principales en el éxito de sus equipos.

El caso más llamativo es el que presentan los Medias Blancas de Chicago, actuales líderes de la División Central de la Liga Americana, cuyos dos principales jugadores en la temporada han sido los veteranos con los que no se contaba mucho al principio de año.

El lanzador mexicano Esteban Loaiza y el primera base y bateador designado Frank Thomas son los grandes responsables de que en estos momentos Chicago ostente una ventaja de dos juegos sobre los sorprendentes Reales de Kansas City y los campeones divisionales Mellizos de Minnesota.

Loaiza, un veterano de nueve años en las ligas mayores, llegó a los entrenamientos de Chicago en Arizona con una invitación como jugador fuera de roster, mientras que Thomas, una de las figuras más emblemáticas del club, apenas pudo mantenerse dentro del cuadro de la “Ciudad de los Vientos” luego de aceptar una sustancial rebaja en su sueldo.

Loaiza, quien tuvo marca de 9-10 y efectividad de 5.71 con Toronto en el 2002, no solamente ha sido el mejor abridor de los Medias Blancas esta temporada, sino también un sólido candidato al premio Cy Young de la Liga Americana. El derecho tiene marca de 18-6, efectividad de 2.45 y ha ponchado 166 bateadores en 190.2 entradas.

Loaiza ha sido un viajero inestable durante su carrera, habiendo jugado con Pittsburgh, Texas, Toronto y Chicago. El tijuanense tenía foja de 69-73 en ocho temporadas antes del 2003.

Thomas, quien se encuentra en su temporada número catorce, todas con las Medias Blancas, batea .267 con 38 jonrones y 90 carreras remolcadas. Thomas bateó .252 con 28 cuadrangulares y 92 empujadas en el 2002 y apenas un anémico .221 con cuatro jonrones y 10 empujadas en el 2001, cuando fue afectado por las lesiones.

Los Medias Blancas estaban sumamente preocupados por la producción de Thomas, quien ha pegado 414 jonrones en su carrera y es un sólido candidato al Salón de la Fama de Cooperstown.

Antes de su espectacular descenso en el 2001, especialmente debido a las molestias físicas, Thomas había bateado sobre la marca de .300 en 10 de sus primeras 11 temporadas y tenía cuatro temporadas de 40 jonrones y siete de 30 o más.

Sin lugar a dudas, que la actuación que ha tenido esta temporada, vuelve a subir los bonos de Thomas en el mercado de Grandes Ligas y lo coloca en agenda como candidato para el club de los 500 cuadrangulares y para ir a Cooperstown en su primer año de elegibilidad.

MÁS CASOS

Otros dos jugadores que han tenido actuaciones grandiosas e inesperadas son el jardinero dominicano José Guillén y el tercera base Bill Mueller. Ambos están teniendo “el año de sus carreras”.

Guillén, un dominicano que fue noticia en 1997 al ascender a las Grandes Ligas con Pittsburg con apenas experiencia de clase A, tuvo que aceptar un contrato de 500 mil dólares de Cincinnati con la condición de que solamente ganaría esa cantidad si lograba integrar el roster de 25 hombres del club.

Con su bate, Guillén se abrió un hueco en la alineación regular y bateó .337 con 23 jonrones y 63 empujadas en 91 juegos antes de ser cambiado por Cincinnati a Oakland a finales de julio pasado.

En total, Guillén batea .316 con 28 jonrones y 77 carreras producidas para establecer marcas personales en todas sus estadísticas ofensivas. El quisqueyano será agente libre después de esta temporada pero casi seguro tendrá su primera aparición en la postemporada, incluso hasta en la Serie Mundial.

Mueller, un bateador que no había pegado más de 10 jonrones ni remolcado más de 55 carreras en ninguna de sus siete temporadas anteriores, está peleando el título de bateo de la Liga Americana con su compañero de los Medias Rojas de Boston, Nomar Garciaparra.

Mueller batea .323 con 17 jonrones y 73 impulsadas, mientras que Garciaparra está empatado con Garrett Anderson (Anaheim) y Derek Jeter (Yanquis) con .322 de promedio.

Mueller, de 32 años, había tenido una actuación pálida y desabrida con San Francisco y los Cachorros de Chicago antes de firmar con Boston como agente libre en diciembre pasado.

Tanto Thomas y Loaiza como Guillén y Mueller han hecho más de lo necesario para que sus equipos estén peleando puestos para la postemporada después de haber comenzado la temporada como simples rellenos.

Tomado de ESPNdeportes.com

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