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RobertoSánchez RamírezEspecial para LA [email protected] A la entrada nos reciben retratos y fotografías de los descendientes del licenciado Norberto Ramírez Areas y el texto del poema Casa tropical, en el que Salomón de la Selva expresa la belleza de la casa colonial, reflejada en el patio lleno de rosales y al centro una fuente. El […]

RobertoSánchez RamírezEspecial para LA [email protected]

A la entrada nos reciben retratos y fotografías de los descendientes del licenciado Norberto Ramírez Areas y el texto del poema Casa tropical, en el que Salomón de la Selva expresa la belleza de la casa colonial, reflejada en el patio lleno de rosales y al centro una fuente. El zaguán de la entrada se prolonga en un amplio corredor por donde entraban los coches al patio del fondo.

En el corredor principal se aprecian armarios antiguos, conteniendo imaginería religiosa del barroco y arte precolombino. Se distinguen imágenes del Niño Jesús, los Cristos crucificados, temas marianos y diferentes santos, datan de un período comprendido entre el siglo XVII y XVIII. Hay una colección de imágenes por vestir y dos de San Benito de Palermo, otra de cuya imagen está en el templo de San Francisco, en el costado norte del Centro de Arte.

En la Sala II, se aprecia pintura europea del siglo XV al XVII. Del siglo XV están El casamiento de la Virgen y la Anunciación, entre otros temas relacionados con la vida de la Virgen María. Del siglo XVII está el cuadro Apóstoles y santas mujeres de Domenico Capriolo. La adoración de los Reyes Magos, de la Escuela de Ferrara. Un pintor del Círculo de Correggio, La adoración de los pastores. San Pedro Penitente, de Giacinto Brandi. En la Sala III, del siglo XVII, La coronación de la Virgen, de Francisco Ricci. Tobías le devuelve la vista a su padre, de Antonio Molinari.

La Magdalena penitente, de Guido Reni. Los cuadros de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, de Benoit Coffer. Los milagros de San Francisco, de Gaspard de Crayer. Del siglo XVII, los dieciséis jefes de la confraternidad de los Ballesteros de Bruselas, bajo los archiduques Alberto e Isabel, de Martín de Vos. En la Sala IV, retratos del siglo XVIII, del Círculo de Pedro Pablo Rubens, Escuela Flamenca, los retratos del archiduque Alberto y su esposa. Retrato de una dama, Klaus Niller. Hay varios retratos de damas, de los pintores Gaspar Netscher y Georg Heinrich Basch. De la Escuela Vienesa los retratos del Príncipe y la Princesa de Liechtenstein. Retrato del Emperador Franz I., Stephen de Loraine, por Johann Gottfried.

Aclaramos que las pinturas referidas son apenas una parte de la gran cantidad de obras que están en las diferentes salas, así en la V dedicada a la pintura religiosa en el nuevo mundo, se destacan las Escuelas Quiteña, Cuzqueña y Limeña. El cuadro Las Trinidades celestiales y terrenales, es atribuido a Alonso Vázquez. San José y el Niño, de Nicolás Rodríguez Juárez. Un pintor anónimo, en el siglo XVIII pinta a la Guadalupana. Otro pintor anónimo es el autor de la Inmaculada, igual origen tiene la Virgen: Pachamama, basada en la religión inca, que representa la fertilidad.

EL MOVIMIENTO DE VANGUARDIA

La Sala VI inicia con cinco obras de Pablo Picasso, una de ellasDos acróbatas con perro, data de 1905. Entre los más destacados pintores tenemos a: George Braque, André Masson, Joan Miró, Ives Tangry, John Bukland, Dalla Hussband, Stanley William Hayter, Maurice Brianchon, Maurice Utrilo, Henry Matisse y su cuadro Naturaleza muerta con magnolia, Maurice Vlaminck, Paoul Donfy, Francois Desnoyer, Marc Chagall y La sirena.

La Sala XI es dedicada a la pintura nicaragüense del siglo XX. De Rodrigo Peñalba encontramos: Santas Mujeres, Maternidad y Motivo del descendimiento. De Armando Morales: Mujeres reocogiendo la pesca, la despedida, tres bañistas, dos bañistas, desnudo de espaldas, espejo cóncavo, desnudo sentado, mujer dormida, bodegón, ciclistas, La saga de Sandino, Prendimiento del General Sandino frente a El Hormiguero, General Pedro Altamirano, Sandino en la montaña, Adiós a Sandino, La última cena del General Sandino, Asesinato del General Sandino detrás del viejo Campo de Aviación.

LOS CORREDORES

En el Corredor I, se expone una muestra de cerámica nicaragüense de diferentes épocas, la prehispánica es propiedad de Manuel Ignacio Lacayo, algunas datan de 500 años antes de Cristo. Otras piezas son modernas, obras de ceramistas como Helio Gutiérrez, Miguel Maldonado. Otros artesanos que se destacan son: José Mauricio Martínez, Juan Paulino Martínez, Luis Gutiérrez, Mario Norori y Felipe Potosme.

En otras salas se puede ver el homenaje de Emilio Falero a Diego Velázquez y Pablo Picasso. Cinco personajes cósmicos de Alejandro Arostegui. El autorretrato de Orlando Sobalvarro. El hombre sentado con sombrero, del famoso muralista mexicano Diego Rivera. Un cuadro de Rufino Tamayo, sin título. Otros temas del torofuego, Elmar Rojas. Camila, de Rafa Fernández. Elofertor, de Guillermo Trujillo. Sin título, de Wifredo Lam y el homenaje a éste del pintor cubano Humberto Calzada. San Bernardino, de Fernando Botero. El peruano Fernando de Szyszlo, se hace presente con Mar de Lurín.

El arte contemporáneo nicaragüense está en el Corredor III con el cuadro ganador de la Primera Bienal de Denis Núñez. Hugo Palma Ibarra con Naturaleza de mujer, frutas y sombras. Luis Morales Alonso y su obra Equilibrista. Mario Adolfo García con Mariposa No. 2. Banano, de Leónidas Correa. Daniel Pulido, Paisaje con tres elementos. La obra ganadora de la II Bienal, Vuelo difícil, de Patricia Belli. Padre e hijo, segundo premio II Bienal, de Leónidas Correa.

De la serie terremoto, mención de honor, II Bienal, de Patricia Villalobos. R.T.P.I., de Óscar Rivas. Serie fragmentación, de Bayardo Blandino. El primer premio III Bienal, Colección de CD contra la amnesia, de Luis Morales Alonso. El segundo premio, GloBANANAlización, de Raúl Quintanilla. Silla para dos, de Patricia Belli y Contorsionista. Trans-Humana, Trans-Human, de Patricia Villalobos. Memoria oculta del mestizaje, de Claudia Gordillo. Reflejo, de Rodrigo González. Sólido herido, Ilse Ortiz de Manzanares. La hilandera, María Gallo. Varias esculturas, de Ernesto Cardenal.

El recorrido ha terminado y de nuevo comienza, así podría continuar sin interrupción rompiendo el orden de salas y corredores, viendo indistintamente una y otra obra, preguntándose si se está realmente frente a una obra de Picasso, Rivera, Miró, Matisse o Chagall. ¡Cómo hubieran lucido en la presentación de credenciales de Squier o cuando fue nombrado Marcoleta Embajador!

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