- Estalla un carro bomba en la
principal
mezquita de
Irak y mata a 80 personas, entre ellas, al más
importante líder de la mayoría
religiosa chiíta
AP
NAYAF, IRAK.- Un vehículo cargado de explosivos estalló el viernes en la mezquita más venerada de Irak matando a unas 80 personas, entre ellas al ayatolá Mohamed Baqir Al Hakim, uno de los clérigos musulmanes chiítas más respetados de Irak.
Es el peor atentado terrorista en Irak desde que las fuerzas estadounidenses entraron el 9 de abril en Bagdad y derrocaron al régimen dictatorial de Saddam Hussein.
Al Hakim había pedido la retirada de la coalición anglo-estadounidense pero por medios pacíficos, lo que fue criticado por algunos musulmanes sunitas, que le acusaron de no tomar medidas suficientes contra la ocupación de su país.
El doctor Safaa al-Amidi, jefe del personal médico en el hospital central de Nayaf, a 175 kilómetros al suroeste de Bagdad, dijo que en el atentado habían sido heridas 140 personas, algunas de ellas de gravedad.
El atentado ocurrió mientras millares de personas iban saliendo de la mezquita, dijo al-Amidi.
El Ministerio de Defensa español dijo que 82 personas habían muerto. Las emisoras de televisión árabes Al Yazira y Al Arabiya informaron de 82 muertos y de 229 heridos, aunque no indicaron sus fuentes.
El atentado ocurrió poco después que el imán pronunció un sermón pidiendo la unidad iraquí y solicitando la ayuda árabe para reconstruir Irak, dijeron testigos a The Associated Press.
Éstos dijeron que muchas personas murieron y varias docenas resultaron heridas. Una muchedumbre estaba sacando cadáveres y restos de cuerpos de negocios que se hallaban frente a la mezquita, que fue destruida por la explosión.
Algunos azulejos saltaron de la mezquita. Podía verse un cráter de un metro y medio de diámetro en una calle, frente al santuario.
“Vi a Al Hakim abandonar la mezquita luego del sermón y momentos más tarde hubo una gran explosión. Había muchos cadáveres’’, dijo Abdul Amir Jassem, un comerciante de 40 años que estaba en la mezquita. “El había orado por la unidad iraquí’’.
“¡BASTARDOS, TRAIDORES!”
Muchas personas mostraron su profundo disgusto por el atentado. Otras gritaban.
“Quienes hicieron ésto son traidores y bastardos. No son verdaderos iraquíes’’, dijo Nagih Salah, un camionero de 40 años de edad que se hallaba en la vereda opuesta de la mezquita al ocurrir la explosión.
Ahmad Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí y miembro del Consejo de Gobierno interino de Irak, acusó a Estados Unidos por no ofrecer seguridad. Chalabi dijo que el atentado había sido la obra de simpatizantes de Saddam, que intentan crear enfrentamientos religiosos en el país.
Chalabi culpó del ataque al mismo grupo que destruyó el 19 de agosto la sede de las Naciones Unidas en Bagdad. No ofreció evidencia alguna para respaldar su acusación.
FAMILIA HAKIM PERSEGUIDA
Al-Hakim era líder espiritual del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak y dividía su tiempo desde el fin de la guerra entre Teherán, Irán, y Nayaf.
El atentado del viernes en Nayaf se registra una semana después que estalló una bomba en la casa de otro líder religioso chiíta, Mohammed Said Al Hakim, en Nayaf, matando a tres guardias e hiriendo a 10 personas. El clérigo sufrió sólo lesiones menores y está vinculado familiarmente al ayatolá que murió ayer.
Los Al Hakim son una de las familias más influyentes en la comunidad chiíta de Irak. Diarios iraquíes informaron hace dos semanas que Mohammed Said Al Hakim había recibido amenazas contra su vida.
LUCHA DE RELIGIOSOS
Los chiítas en Irak están envueltos en una lucha por el poder entre dos generaciones de clérigos, pero no hay inicialmente evidencias de que el atentado fue obra de una facción de jóvenes clérigos chiítas, cuyo mayor respaldo está en la zona pobre de ciudad Sadr, en Bagdad.