El valor de la información

Claudio Gutiérrez Huete*

La estrategia nacional de desarrollo contempla, entre muchos aspectos, desarrollar determinadas áreas geográficas del territorio nacional mediante la identificación y ejecución de proyectos que impulsarán el crecimiento económico del país. También contempla la problemática de la tenencia de la tierra, un tema de permanente actualidad en Nicaragua, que a su vez requiere, como instrumento indispensable, de un catastro físico moderno que garantice la seguridad de los derechos de propiedad y la transacción ágil y segura de bienes inmobiliarios.

Por otra parte, la disminución de la vulnerabilidad ante fenómenos naturales necesita un conocimiento preciso de las amenazas naturales y de actividades de vigilancia, monitoreo y alerta mediante redes de observación en el territorio nacional.

¿Qué tienen en común estos tres aspectos de gran trascendencia en nuestra vida cotidiana y para el desarrollo sostenible del país? Sencillamente todos requieren de datos e información básicos y de estudios o investigaciones aplicadas sobre el territorio nacional.

Pero esta obvia necesidad no siempre se percibe con la importancia que merece. Los términos “datos básicos” o “estudios básicos” suenan casi peyorativos cuando se conversa con representantes de instituciones nacionales o internacionales y no son atractivos para los donantes extranjeros. Solamente cuando surge la obvia necesidad es que se reconoce que ese dato o información básica es indispensable para continuar hacia adelante.

Como sucede en otros países, la información básica sobre el territorio nacional debe ser generada y suministrada por el Estado bajo el mismo criterio con que facilita la infraestructura y los servicios para los procesos de inversión. Los países desarrollados disponen de abundante información básica de todo tipo lo que ha facilitado su propio proceso de desarrollo, pero países como Nicaragua adolecen de información de buena calidad lo que generalmente es una limitante más en el proceso de fomentar las inversiones. Los países en desarrollo deben por tanto invertir continuamente en la obtención de esos datos o información básica.

Los proyectos de desarrollo, dependiendo de su magnitud y complejidad, continuamente demandan información cartográfica, geodésica o catastral actualizada; de fotografías aéreas, ortofotomapas o espaciomapas; de información meteorológica, hidrológica, hidrográfica o de aguas subterráneas; de información geológica básica; de datos sismológicos, y otros.

El establecimiento y mantenimiento del catastro físico requiere de información básica igualmente importante de las ciencias de la geodesia, la cartografía, la fotogrametría, las fotografías aéreas, los ortofotomapas y los espaciomapas.

La vigilancia, el monitoreo y la alerta ante fenómenos naturales peligrosos requiere de redes básicas de observación de los fenómenos meteorológicos, hidrológicos, sismológicos, vulcanológicos y redes acelerográficas, geofísicas y otras.

Toda esta información se puede considerar parte del capital de un país y pareciera tan obvio que no amerita comentarse. Sin embargo, cada vez que se tiene que clausurar una estación meteorológica, una estación hidrométrica, o una estación sismológica o volcánica, para citar unos ejemplos, el país deja de obtener datos básicos que nunca se podrán recuperar.

Minimizar o no dar la importancia que merecen las inversiones (porque son verdaderas inversiones) necesarias para la generación de información básica nos puede crear verdaderos “cuellos de botella” en el desarrollo de Nicaragua y llegar al extremo de que proyectos de infraestructura (energía, riego, desarrollo rural y otros), o la solución a la problemática de la propiedad, no se puedan formular o se tengan que posponer mientras no se disponga de esa información básica. Y esto es aún más vital para el país cuando está en juego la seguridad de nuestra población y nuestra infraestructura expuesta, como todos sabemos, a una gama de amenazas naturales. En estos casos, las inversiones para instalar, mantener y operar las redes de observación y monitoreo quedan más que justificadas con una relación beneficio/costo inconmensurable.

En síntesis, la generación, procesamiento y diseminación de la información básica del territorio nacional no es un fin en sí mismo sino un elemento indispensable del proceso de desarrollo. Constituye el fundamento y punto de partida para formular proyectos de inversión; es un prerrequisito para el establecimiento de un catastro físico moderno, piedra angular para determinar la tenencia de la tierra; y es condición sine qua non para reducir pérdidas a la economía nacional y proteger la vida y la integridad física de los ciudadanos ante las amenazas naturales. ¿Vale o no la pena invertir en la obtención de información básica?

* El autor es director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
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Editorial
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