Freddy Torres Montes*
Con gran interés he leído lo expresado por don Oscar Arias y don Mario de Franco en relación al plan de desarrollo con una proyección para los próximos 25 años. Definitivamente que en este campo hay diversas visiones; unas surgidas desde las altas autoridades académicas, otras desde las oficinas de los burócratas gubernamentales, incluso algunas desde los intereses mezquinos de la política partidaria y personales.
Queriendo contribuir desde mi posición de agroempresario en este tema, con mucha modestia me permito hacer las siguientes preguntas y comentarios:
Creo que tanto don Mario como don Oscar tienen razón en sus enfoques de largo y corto plazo respectivamente, pues no se podría pensar a largo plazo sin saber qué vamos a hacer “hoy” o la semana o mes siguiente. Sin embargo, mi mayor preocupación radica en que quienes discuten estos temas desconocen lo práctico, y lo que saben es de memoria porque así tenía que ser en las universidades en las que estudiaron, porque de otra manera no tuvieran un “cartón” que les permita tener los empleos que tienen y desde donde cómodamente, recibiendo un jugoso salario mensual discuten nuestro futuro.
Aprovecho para preguntarle a los señores futurólogos si en algún momento se han preguntado cómo hacemos los productores para sobrevivir en un mar de dificultades que nos aquejan “hoy”, mientras se planifica el futuro, y qué acciones se están tomando “hoy” para llegar al final de esos 25 años en mejores condiciones para el sector productivo y el país en general.
Con el espíritu de contribuir quiero seguir preguntando si en los últimos meses han recorrido los caminos productivos del Norte y del país para darse cuenta de la situación de “hoy” para poder tener una idea clara de nuestros costos y de cómo se deteriora la calidad de nuestros productos junto a nuestro parque vehicular en esos caminos casi intransitables, también les quiero preguntar si con las tasas de interés que pagamos “hoy” por nuestros créditos podremos competir máxime ahora que estamos por firmar el CAFTA, también les quiero preguntar cómo es posible que el subsector ganadero apenas recibe “hoy” el uno por ciento del crédito agropecuario total según cifras de la Superintendencia de Bancos (SIB), a sabiendas de que la ganadería significa más de cien millones de dólares en exportaciones.
Me preocupa muchísimo la cantidad de “consultores” a todos los niveles y el gasto que eso significa para seguir reinventando Nicaragua, sobre todo si tomamos en cuenta que muchos de ellos son extranjeros y que el éxito de la “consultoría” estriba en la medida que genera otra “consultoría” para ratificar la anterior por eso no me extraña que se dice que Nicaragua es uno de los países más “estudiados” del mundo.
Prefiero no comentar la preocupación por la situación política y de gobernabilidad que atraviesa el país, pues he preferido centrarme en aspectos que afectan directamente al productor, sin embargo es de suma necesidad alcanzar la estabilidad porque también esto nos afecta directa e indirectamente.
Podría seguir preguntando y comentando pero por razones de espacio lo haré en otra ocasión, para finalizar quiero compartir la siguiente reflexión: “Si no resolvemos estos problemas del ‘hoy’, dudo mucho que en el año 2028 (25 años después) exista el sector productivo”.
* El autor es productor agropecuario de café y leche.
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