Edgard Rodríguez [email protected]
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Deportes y “negocios”
Edgard Rodríguez C.
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Uno de los argumentos que se esgrimió contra Denis Martínez y su propósito de hacerse cargo de las selecciones nacionales de béisbol, es que el “chirizo” quería hacer el negocio de su vida.
Eso no sólo es un irrespeto, sino también un disparate.
Denis hizo el negocio de su vida cuando estampó su firma en un contrato que lo hizo profesional y que le permitió acumular no sólo victorias y prestigio, sino también mucho dinero.
Ahora, nadie ha visto en Denis otra Madre Teresa de Calcuta.
Supongamos que quiera hacer negocio con la Selección. ¿Qué es lo malo en eso, si va a redundar en mejores beneficios para los jugadores, hasta ahora maltratados? Además, si la Selección Nacional es un gran negocio, porqué la Feniba no lo hace. Aquí nadie ha dicho que negocios y deportes estén divorciados. Se necesitan.
¿Qué Denis quería meterse en las decisiones? Quién que pone el dinero para mover un proyecto no lo hace. Además, nadie aquí domina el juego como Martínez.
Una muestra clara de la participación y a veces hasta injerencia de quienes dan el dinero, es lo que ocurrió con Ronaldo, cuando fue obligado por el patrocinador de Brasil, a alinear en la final ante Francia en 1998, aún cuando se advirtió que estaba lastimado.
Ahora en la medida en que una selección como la nuestra, sea un próspero negocio, uno supone que los jugadores estarán aún mejor atendidos.
Esos grandes salarios en el béisbol o el fútbol internacional, obedecen a correctas estrategias de mercadeo delineadas por equipos o federaciones.
Nadie ha visto en el negocio un problema. Problema es cuando las utilidades de ese negocio, no llegan hasta el atleta, que es quien se expone en un terreno.
Descartar la propuesta de Denis ha sido una equivocación. Se debieron hacer ajustes al plan y a lo mejor adecuarlo, incluso a los famosos estatutos de Feniba.
Desde mi perspectiva, es una lástima que exista toda una determinación por dejar fuera a Denis, primero de la selección y ahora de su vínculo al béisbol.
Ojalá Denis no desista, se le necesita. Y él lo sabe.