El dominicano Félix Sánchez celebra su triunfo en la meta, sacándole amplia ventaja a su más cercano rival, el norteamericano Joey Woody.

Una fiera

Félix Sánchez ganó los 400 vallas haciendo estragos Edgard Tijerino [email protected] Cómo si estuviera huyendo desesperadamente de agitaciones y turbulencias, o buscando con una ansiedad incontrolable como impresionar a los incrédulos del planeta, Félix Sánchez pareció tragarse todas las vallas del Estadio de Saint Dennis ayer en Paris, mientras volaba hacia la medalla de oro […]

  • Félix Sánchez ganó los 400 vallas haciendo estragos

Edgard Tijerino [email protected]

Cómo si estuviera huyendo desesperadamente de agitaciones y turbulencias, o buscando con una ansiedad incontrolable como impresionar a los incrédulos del planeta, Félix Sánchez pareció tragarse todas las vallas del Estadio de Saint Dennis ayer en Paris, mientras volaba hacia la medalla de oro deteniendo los cronómetros en 47 segundos con 25 centésimas, el mejor tiempo en la especialidad desde el 47.18 de Kevin Young en 1993.

Después de la refrescante y por supuesto estimulante victoria de Ana Gabriela Guevara en los 400 lisos, la expectación de todos los latinoamericanos, se concentró en el “hombre-pantera” dominicano, Félix Sánchez, invencible en los 400 vallas desde los Mundiales de Edmonton en el 2001, reciente ganador del oro Panamericano.

Desplazándose como un latigazo envuelto en fuego enrojecido por el esfuerzo, Sánchez electrizó a la multitud mientras el carril 5 se estremecía con cada una de sus pisadas. Un gran espectáculo reiterando su dominio, asegurando la quinta medalla latina del Mundial de Atletismo, y fortaleciendo sus pretensiones de obtener el oro olímpico en Grecia.

A los 26 años, el fulgurante corredor que parece obviar el estorbo de las vallas en su vibrante avance, se encuentra en la plenitud de su desarrollo. Está atravesando el momento en que se juntan la experiencia con la consistencia y el ímpetu, en un explosivo cocktail.

Cambiando para la pierna derecha en la séptima valla, justo en el instante de proyectarse hacia la victoria, Sánchez cortó el impulso del norteamericano Joey Wood (48.18) y del griego Periklis Iakovakis (48.24), construyendo una ventaja que provocó asombro.

Necesitaba la presión de alguien aproximado a Edwin Moses para superar la barrera de los 47 segundos, pero no la tuvo, y batallando con su sombra, se conformó con establecer la mejor marca del 2003, y mantener abierto el reto.

Él y la mexicana Guevara, brillante vencedora en los 400 lisos con 48 segundos y 89 centésimas, han sido, tal como estaba previsto, las figuras cumbres del atletismo latino en este Mundial , y desde ahora, se perfilan como favoritos para los Juegos Olímpicos de Atenas.

Por supuesto, ninguno de ellos tiene posibilidad de lograr una hazaña como la del cubano Alberto Juantorena en los Juegos de Montreal en 1976, capturando el oro en los 400 y en los 800 metros.

Eso ha sido hasta hoy, lo más grande actuación de un atleta latino en pista en la historia de los Olímpicos.

¡Que impresionante se vio Sánchez ayer en París!

Del alto de la Torre Eiffel, tan ancho como el Arco del Triunfo, merecedor de una pintura en el Palacio de Versalles. Un atleta que combina su ética de trabajo con una energía ilimitada y una confianza tan grande, que parece una exageración.

Una fiera de la pista.

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