- Informe final de la Fiscalía dice que no hay delito de autoridades nicas por las armas que terminaron en poder de paramilitares colombianos
José Adán Silva [email protected]
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No hay responsable en desvío de armas a Colombia
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Informe final de la Fiscalía dice que no hay delito de autoridades nicas por las armas que terminaron en poder de paramilitares colombianos |
José Adán Silva
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Según la Fiscalía General de la República, ninguna de las autoridades nicaragüenses fue culpable de que las armas que pertenecían al Ejército de Nicaragua terminaran en manos de la organización terrorista de derecha, Autodefensas Unidas de Colombia.
Así lo señala el informe final que sobre el desvío de armas nicaragüenses realizó la Fiscalía, la cual tras seis meses de investigación, determinó que el Estado nicaragüense no fue correctamente tratado por la investigación que sobre el mismo asunto realizó la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos, la cual determinó que hubo negligencia en las autoridades nicaragüense al no asegurarse de que las armas llegaran a Panamá, destino inicial del embarque de 14 contenedores de 3,117 fusiles AK-47, 2.5 millones de municiones y 3,000 bayonetas.
Según la justificación de la Fiscalía, dada a conocer en una conferencia de prensa donde estuvo el fiscal general Julio Centeno, la fiscal departamental de Managua, María del Carmen Solórzano y Delia Rosales, secretaria de la Comisión de Análisis Financiero: “Se establece que estamos en presencia de conductas que no constituyen delito dentro de nuestro territorio nacional, por cuanto la permuta de armamento entre el Grupo de Representantes Internacionales Sociedad Anónima (Girsa) y la Policía Nacional, fue sustentada mediante un contrato de permuta por la Contraloría General de la República, el cual la Policía Nacional lo tramitó ante las autoridades correspondientes con la documentación necesaria para la realización de este recambio, cumpliendo con los requisitos exigidos por la ley, hasta el momento en que el barco Oterloo zarpó del Puerto El Rama y abandonó territorio nacional”.
HISTORIA SIN FIN
Todo comenzó en octubre de 1999, cuando se hicieron los primeros contactos para un intercambio entre la Policía Nacional de Nicaragua y una agencia privada de venta de armas en Guatemala, Girsa.
El Ejército de Nicaragua puso en contacto a Girsa con la Policía. Girsa le ofreció a la Policía 465 pistolas Jericó y 100 mini-Uzis nuevas, de fabricación israelí, a cambio de 5,000 AK-47 y 2.5 millones de municiones.
Esta propuesta resultó atractiva para la Policía ya que era una transacción que no requería dinero en efectivo y además le permitiría adquirir armas más acordes con labores de tipo policial.
Girsa buscó un cliente interesado en comprar las armas de la Policía y se decidió por Shimon Yelinek, un comerciante de armas israelí ubicado en Panamá. Yelinek afirmó representar a la Policía Nacional de Panamá y, durante las negociaciones, le entregó a Girsa y a oficiales nicaragüenses una orden de compra de la Policía panameña, la cual, según la Fiscalía nicaragüense, es legítima pero con firma falsificada de autoridades panameñas.
Ni Girsa ni ningún oficial nicaragüense puso en duda la orden de compra ni tampoco trataron de verificar que Panamá hubiera ofrecido comprar las armas.
VIEJAS POR NUEVAS
Yelinek inspeccionó las armas de la Policía, unos meses después de que el contrato se hubiera hecho y, luego que las autoridades nicaragüenses hubieran autorizado la transacción. Yelinek indicó que éstas eran inservibles y deficientes. Esto amenazó la realización de la transacción.
Girsa y el Ejército de Nicaragua resolvieron el problema al acordar el intercambio de los 5,000 AK-47 excedentes de la Policía por 3,117 armas en buen estado técnico de los inventarios del Ejército.
Girsa hizo entrega de las armas israelíes a la Policía, y el Ejército se hizo responsable de entregar los AK-47. Aunque las condiciones de la transacción fueron alteradas, las agencias nicaragüenses responsables no solicitaron nuevos permisos o autorizaciones.
Yelinek seleccionó una compañía marítima en Panamá, Trafalgar Maritime Inc., para que se encargara de recoger las armas en Nicaragua y llevarlas a Panamá.
LLEGAN A COLOMBIA
En noviembre del 2001, el Ejército de Nicaragua transportó las armas hasta el Puerto del Rama en Nicaragua y las cargó en el único barco de la compañía, el Otterloo, el cual declaró zarpar hacia Panamá.
Pero el Otterloo zarpó directamente hacia Turbo, Colombia, desde donde las armas fueron entregadas a las AUC. El capitán del barco desapareció poco después y la compañía marítima fue disuelta varios meses más tarde. El Otterloo fue vendido a un ciudadano colombiano.
Inmediatamente después que la carga salió de Nicaragua, Girsa comenzó a organizar otra venta de armas del Ejército de Nicaragua a Yelinek, utilizando la misma orden de compra. En esta ocasión la transacción consistía en 5,000 AK-47 y 17 millones de municiones. Cuando el desvío de las armas de la venta inicial se hizo público, los servicios de inteligencia de Colombia, Nicaragua y Panamá acordaron organizar una operación secreta para rastrear la segunda venta e identificar a los responsables de la primera venta. Este plan se disolvió cuando Girsa se enteró de su existencia y canceló el envío.