Jóvenes al rescate

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Jóvenes al rescate





Es refrescante para el espíritu la noticia de que en una situación de crisis general de valores en la familia, en la sociedad, en el Estado, en la política, en la cultura, y hasta en las iglesias, como la que hay ahora en Nicaragua, sin embargo hay jóvenes que se movilizan para tratar de rescatar los principios cívicos y éticos que son la base de la convivencia y el desarrollo racional en una sociedad civilizada.

Se trata de los estudiantes de una universidad privada de Managua, que cursan la asignatura de Ética Profesional, quienes según la información publicada se han unido “con el propósito de sensibilizar a la juventud sobre la importancia de los valores humanos y promover un cambio de actitud ante la vida”, para lo cual “han organizado una campaña en las distintas universidades, en la que promueven la honestidad, la generosidad, el respeto y la puntualidad”.

¡Qué bueno! Es una noticia digna de ser resaltada, pues, habitualmente, cuando se habla de la juventud se hace únicamente en derredor del pandillerismo, el consumo juvenil de alcohol, tabaco y drogas, o, en el mejor de los casos, sobre los jóvenes de clases medias y alta que pierden su tiempo presente y futuro frecuentando los centros nocturnos, participando en carreras suicidas o practicando otras formas “elegantes” de gamberrismo.

Sin dudas que estos hechos deben ser reportados como noticias, pero no es toda la realidad juvenil. En realidad, la mayoría de los jóvenes son buenos muchachos y muchachas que tienen sus inevitables problemas de crecimiento propios de la transformación de niños en adolescentes y de púberes en adultos, pero que estudian, hacen deporte, ayudan a sus padres, y participan en actividades de servicio y solidaridad por medio de diversas organizaciones, como por ejemplo la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica, los Boy Scout y los grupos de acción universitaria.

El hecho de que haya jóvenes que se movilizan de manera voluntaria para emprender una especie de cruzada por la recuperación de los principios cívicos y los valores éticos de la sociedad, es como el comienzo de una revolución, de la única y verdadera revolución que necesita Nicaragua, cual es la transformación educativa y sociocultural; la revolución de la honradez que soñó y por la que luchó y ofrendó su vida el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA y Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua.

Al respecto cabe recordar algunas palabras del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, que tienen vigencia permanente y son un precioso legado ético para la juventud nicaragüense:

“El dilema de los jóvenes es arduo, pero no complicado: o están con el pasado lleno de vicios y rencores, repleto de lucro sin límite, ausente de sentido social y cristiano, oscurecido por una sola meta que es el enriquecimiento a toda costa, aún usando bienes del Estado, o están con el presente que debe ser encauzado hacia lo contrario, es decir, a extirpar rencores, a concluir con las explotaciones, a llenar la vida de sentido social, a impedir el enriquecimiento ilimitado de unos pocos y a lograr de cualquier modo, una justa distribución de la riqueza nacional”. Y agregó el doctor Chamorro Cardenal, en otra ocasión: “La elevación de nuestra vida social a un plano de dignidad y honestidad, sería en Nicaragua (dadas las circunstancias actuales) una completa y verdadera revolución de la honradez…”

De manera que en medio de un panorama desolador por el quebrantamiento moral sufrido por la sociedad nicaragüense en los últimos tiempos, los jóvenes universitarios que se organizan para ir al rescate de los valores éticos y las reglas cívicas de convivencia, demuestran que el doctor Chamorro Cardenal no aró en el mar ni predicó en el desierto.

En realidad, a pesar de que las dirigencias económicas, políticas, sociales, gremiales, culturales, militares y hasta religiosas de nuestra sociedad han sufrido una grave y lamentable subversión de valores, sin embargo hay una valiosa reserva moral que se impone por su propia voluntad el compromiso de recuperar los principios cívicos, culturales y éticos que son necesarios para reconstruir las instituciones y re-enrumbar al país por la senda del trabajo honrado y la vida decente.

Editorial
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